El Gobierno de México presentó un nuevo paquete arancelario orientado a frenar prácticas de importación consideradas desleales y a fortalecer la planta productiva del país. El diputado federal Miguel Salim aseguró que el impacto real es mucho mayor: más de 25 millones de empleos están vinculados a los sectores beneficiados por esta decisión.
El programa arancelario —aprobado por el Congreso de la Unión y anunciado por el secretario de Economía, Marcelo Ebrard— contempla incrementos de entre 5 % y 50 % aplicados a más de 1,400 fracciones arancelarias que abarcan 17 sectores, entre ellos automotriz, textil, vestido, calzado, acero y manufacturas diversas.
La medida responde a la inundación de productos provenientes de países sin tratados comerciales con México, principalmente de Asia, cuyos precios —según Economía— están muy por debajo de niveles internacionales, afectando la competitividad de la industria nacional.
Ebrard sostuvo que el impacto inflacionario será mínimo, estimado en 0.3 puntos porcentuales, y destacó que la reforma podría generar 70 mil millones de pesos adicionales en ingresos anuales para el país.

El diputado Miguel Salim, uno de los impulsores del dictamen en el Congreso, aclaró que el paquete arancelario no está dirigido contra un país, sino contra prácticas que ponen en riesgo la estabilidad laboral en México.
Sobre el caso de los automóviles provenientes de China, explicó: “Se está difundiendo que se aumentó 50 % el costo de los vehículos chinos, y eso es falso. El arancel era de 20 % y se incrementó 30 puntos para quedar en 50 %. Es un ajuste, no un aumento al precio final para el consumidor.”
Salim subrayó que países como China operan bajo un modelo de economía de Estado, donde el gobierno subsidia las industrias, lo que hace imposible competir en condiciones de mercado:
“Si queremos comprar todo a China porque es barato, entonces cerremos las plantas de autos, de calzado, de tela y de acero en México. Pero después habría que preguntar: ¿con qué dinero compraría la gente si ya no tiene trabajo?”
El legislador remarcó que el número de empleos relacionados con las industrias del vestido, textil, automotriz y calzado es monumental: “Entre todas estas industrias estamos hablando de más de 25 millones de empleos que dependen de estas decisiones. Eso es lo que hoy se está protegiendo en nuestro país.”
Afirmó que los aranceles permitirán desarrollar proveeduría nacional, especialmente en textil y vestido, donde el Congreso aprobó un arancel de 35 % para productos provenientes de Asia.
Aunque admitió que la transición tomará tiempo, consideró inevitable el fortalecimiento de las cadenas productivas mexicanas:
“Tardará seis meses, un año o dos, pero México tiene que empezar a producir lo que hoy importa. Este es el camino para generar más empleos.”
Ante cuestionamientos sobre la posible salida de armadoras automotrices del país, Salim fue contundente: “Para eso se implementaron los aranceles. México está alineando su política a la de Estados Unidos, donde un coche chino paga 100 % de arancel. Aquí simplemente subió a 50 %, el máximo permitido por la OMC. Las armadoras no se van.”
También alertó sobre la saturación del mercado con autos de origen chino: “Hoy ya circulan en México 134 modelos distintos de coches chinos. ¿Quién garantizará refacciones y talleres dentro de unos años? No es un tema menor.”
El diputado recordó que la comisión dictaminadora modificó 600 de las 1,463 fracciones arancelarias, es decir, el 28 %, una de las reformas técnicas más amplias en materia comercial en la historia reciente.
“Mucho de lo que se anunció en la mañanera ya se había trabajado en el Congreso. Es una decisión histórica y necesaria para equilibrar el terreno de juego.”


