Hablar de diálogo implica reconocer que no siempre vamos a estar de acuerdo. A veces las diferencias se expresan en una conversación; otras, mediante los caminos que ofrecen nuestras instituciones. En Guanajuato, la discusión sobre las candidaturas reservadas para mujeres en 13 municipios nos da la oportunidad de demostrar que podemos defender nuestras convicciones y escucharnos con respeto.
Durante dos años, la gobernadora ha expresado su disposición a mantener un gobierno cercano y abierto al diálogo. Desde esa misma disposición, considero importante explicar por qué algunas de las mujeres que dirigimos partidos decidimos impugnar esa medida. Podemos coincidir en la necesidad de que más mujeres gobiernen y tener diferencias sobre las reglas para lograrlo.
Recordemos qué ocurrió. El Tribunal Electoral dejó sin efecto la reserva de candidaturas al considerar que el Instituto Electoral había rebasado sus atribuciones y no había justificado suficientemente la decisión. La paridad sigue vigente. Se revisaron reglas específicas y se encontraron razones para dejarla sin efecto. Esa revisión forma parte de las garantías que ofrecen nuestras instituciones.
La gobernadora manifestó su preocupación porque fueran mujeres al frente de partidos quienes presentáramos las impugnaciones. Entiendo la importancia que concede a ampliar nuestra participación. Compartimos ese propósito. Precisamente por eso, me parece necesario aclarar que acudir a los tribunales también puede ser una manera de contribuir a que las decisiones estén mejor sustentadas.
Quienes dirigimos partidos tenemos la responsabilidad de revisar las reglas, plantear dudas y, cuando lo consideramos necesario, solicitar que una autoridad las examine. Nuestro compromiso con las mujeres se mantiene. Queremos que tengan oportunidades reales de participar, competir y gobernar, con reglas claras que den certeza a todas las personas.
Las acciones afirmativas son necesarias para corregir desigualdades que llevan muchos años entre nosotras. Por eso hay que construirlas con información suficiente, razones claras y respeto a los derechos. Revisar una medida y señalar dónde puede mejorar ayuda a fortalecerla y a que cumpla el propósito para el que fue pensada.
También es comprensible que una resolución genere opiniones distintas. La gobernadora tiene derecho a expresar la suya, como lo tenemos quienes participamos en la vida pública. Desde el gobierno, esa expresión requiere un cuidado especial por el peso que tienen las palabras de quien encabeza el estado.
La Corte Interamericana de Derechos Humanos ha señalado que las altas autoridades deben cuidar que sus declaraciones no se conviertan en presiones sobre quienes juzgan. Es un criterio general que invita a preservar la independencia de las instituciones y a mantener las diferencias dentro de los cauces del respeto.
En materia electoral, los deberes de imparcialidad y neutralidad buscan que la competencia se desarrolle con equidad. Cada quien tiene una responsabilidad: los partidos presentamos argumentos, los tribunales resuelven y los gobiernos respetan la autonomía de esas decisiones. Cuidar esos espacios nos beneficia a todos.
Conforme se acerque la competencia electoral, seguramente habrá más diferencias entre las fuerzas políticas. Lo importante será evitar que esas diferencias dificulten el diálogo o los acuerdos que Guanajuato necesita. Quienes permanecen en un partido, quienes eligieron otro camino y quienes siempre han tenido una posición distinta deben encontrar la misma disposición al trato institucional.
Creo que podemos sostener una conversación más útil si partimos de lo que compartimos: queremos más mujeres participando y mejores condiciones para que ejerzan sus derechos. Desde ahí podemos discutir las reglas, escuchar las razones de las demás y aceptar que una diferencia no borra los compromisos que hemos construido.
A dos años de esta administración, hay una oportunidad para fortalecer la confianza mediante un diálogo que también dé espacio al desacuerdo. De nuestra parte existe disposición para hacerlo. Guanajuato necesita que podamos pensar distinto, defender nuestras posiciones y seguir encontrándonos para trabajar por su gente.

