Luego de que el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, solicitara licencia temporal a su cargo, el Congreso del estado aprobó su separación y designó a Yeraldine Bonilla Valverde como gobernadora interina.
La salida del mandatario ocurre en un contexto de presión política, luego de señalamientos en su contra que han generado atención a nivel nacional e internacional. Rocha Moya ha sostenido públicamente que cuenta con la “conciencia tranquila” y que su decisión busca facilitar el desarrollo de las investigaciones sin interferencias desde el Ejecutivo estatal.
Tras la aprobación de la licencia, Yeraldine Bonilla —quien se desempeñaba como secretaria de Gobierno— asumió la titularidad del Poder Ejecutivo de manera interina, con la responsabilidad de dar continuidad a las funciones administrativas y de gobierno en la entidad.
El relevo marca un momento clave en la vida política de Sinaloa, mientras se mantiene en curso el proceso que derivó en la separación temporal del mandatario. Autoridades locales han señalado que el funcionamiento institucional se mantendrá con normalidad durante este periodo.
El caso continúa en desarrollo y se prevé que en los próximos días se definan nuevos posicionamientos tanto a nivel estatal como federal.


