El mezcal en Guanajuato sigue creciendo y ya no es solo cosa de San Felipe o San Luis de la Paz. Ahora cuatro municipios más entraron oficialmente a la Denominación de Origen Mezcal: Comonfort, Dolores Hidalgo, San José Iturbide y Tierra Blanca.
La decisión fue avalada por el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) y publicada ya en el Diario Oficial de la Federación, algo que en términos simples significa que esos municipios ya podrán producir y comercializar mezcal con reconocimiento oficial y protegido, igual que ocurre en estados históricamente mezcaleros como Oaxaca o Guerrero.
Y aunque suena técnico, detrás de esto hay algo más grande: dinero, turismo, campo y orgullo regional.
Porque cuando un producto obtiene Denominación de Origen no solo gana prestigio. También se vuelve más atractivo para exportación, para rutas turísticas y para inversiones relacionadas con el agave, la destilación, hoteles, restaurantes y experiencias gastronómicas.
En otras palabras: el mezcal puede convertirse en negocio serio para varias regiones de Guanajuato.
Dolores Hidalgo y Comonfort, por ejemplo, ya venían creciendo fuerte en turismo y experiencias gastronómicas. Ahora podrán sumar una narrativa más potente alrededor del mezcal artesanal y las rutas agaveras.
En el noreste del estado, San José Iturbide y Tierra Blanca también entran al mapa mezcalero nacional, algo que podría abrir nuevas oportunidades para productores locales y pequeñas empresas.
Guanajuato llevaba años intentando posicionarse no solo como tierra de vino, sino también como un estado con identidad mezcalera propia. Y este movimiento fortalece esa apuesta.
Hasta antes de esta ampliación, únicamente San Felipe y San Luis de la Paz contaban con el reconocimiento oficial dentro de la Denominación de Origen Mezcal.
Ahora el mapa cambia.
Y en tiempos donde muchos estados pelean inversiones industriales, Guanajuato también está apostando por algo distinto: productos con identidad, tradición y valor cultural que además generan turismo y economía regional.
Porque sí, detrás de una botella de mezcal hay mucho más que alcohol: hay campo, historia, empleo y hasta marca estado.


