La noche del 2 de enero de 1946 marcó uno de los episodios más oscuros y significativos en la historia de esta ciudad del Bajío. Lo que comenzó como una protesta pacífica por el respeto al voto y la voluntad popular terminó en una tragedia que aún se recuerda como símbolo de lucha ciudadana.
Las tensiones surgieron tras las elecciones municipales de diciembre de 1945, donde el candidato de la oposición, Carlos A. Obregón, respaldado por la Unión Cívica Leonesa, denunció fraude electoral, al atribuirse la victoria al candidato oficial del Partido de la Revolución Mexicana (PRM), Ignacio Quiroz.
El 1 de enero de 1946, Quiroz tomó protesta como presidente municipal bajo custodia de fuerzas armadas, lo que generó indignación entre miles de leoneses.
Al día siguiente, una gran multitud — estimada en varios miles de personas — se reunió frente al Palacio Municipal, entonces en la Plaza de la Constitución (hoy Plaza de los Mártires del 2 de Enero) para exigir justicia y respeto a la democracia.
Al caer la noche, justo cuando la protesta pacífica continuaba, fuerzas militares y policiales abrieron fuego contra los manifestantes desde balcones y azoteas del palacio. El caos se apoderó del centro histórico: personas corrían, caían heridos o buscaban refugio entre bancas, árboles y el kiosco de la plaza.
Las cifras exactas han sido objeto de debate histórico, pero documentos y testimonios sitúan entre decenas y hasta más de 40 personas muertas, con centenares de heridos durante la matanza.
La violencia no solo sacudió a León, también obligó al gobierno federal a intervenir: se decretó la desaparición de poderes en Guanajuato, se destituyó al gobernador y semanas más tarde Carlos A. Obregón asumió funciones de gobierno local.
Memoria viva
Hoy, casi 80 años después, el acontecimiento sigue vivo en la memoria colectiva de León. La Plaza de los Mártires del 2 de Enero es un espacio público renovado y símbolo de esperanza que honra a quienes dieron su vida defendiendo el derecho al voto y la democracia. Cada año se realizan actos conmemorativos para recordar lo que allí ocurrió y mantener viva la historia.
