A través de un comunicado, la Arquidiócesis de León lanzó una advertencia urgente a todos los fieles católicos sobre la existencia de una falsa parroquia que opera de manera irregular en la colonia Capilla de Alfaro.
Se trata del lugar denominado “Parroquia del Señor de los Milagros”, el cual, según las autoridades eclesiásticas, no tiene ninguna relación con la Iglesia Católica ni cuenta con el reconocimiento de la Arquidiócesis local.
El Arzobispo de León, Jaime Calderón Calderón, y el Canciller Secretario, David Alba, señalaron tres puntos críticos que todo ciudadano debe conocer:
- Sacerdotes “falsos”: En dicho establecimiento no ejerce ningún sacerdote válidamente ordenado.
- Sacramentos sin valor: Debido a la falta de autoridad legítima, cualquier bautizo, boda o confirmación realizada ahí carece de validez ante la Iglesia Católica. Es decir, legalmente (para la Iglesia), es como si nunca hubieran ocurrido.
- Cobros y falta de preparación: La Iglesia denunció que en este sitio se ofrecen actos religiosos con preparación insuficiente y a cambio de “aportaciones económicas”, una práctica que calificaron como ajena a la verdadera vida sacramental.
Confusión por el nombre
Uno de los mayores riesgos para la población es que el nombre utilizado por este centro coincide con el de una parroquia que sí está registrada y constituida legalmente. Esto ha provocado que muchos fieles quizá acudan por error, pensando que están cumpliendo con sus ritos religiosos de manera oficial.
“Los sacramentos no son simples trámites o servicios que se ofrecen al margen de la autoridad eclesiástica; requieren un ministro válido y la intención correcta”, dicta el documento oficial.
¿Qué hacer si tienes dudas?
La Iglesia hace un llamado a la comunidad para que acudan exclusivamente a sus parroquias asignadas y consulten directamente en las oficinas parroquiales ante cualquier sospecha.
Si recientemente realizaste un trámite religioso en la zona de Capilla de Alfaro bajo este nombre, es recomendable que verifiques la validez de tus documentos ante la autoridad eclesiástica correspondiente para evitar sorpresas desagradables en el futuro.


