Para una persona que enfrenta el cáncer, dos semanas pueden ser mucho más que el tiempo que tarda en repararse un equipo. Por ello, diputados del Congreso de Guanajuato pidieron al IMSS garantizar que los pacientes de radioterapia en León no vuelvan a quedarse sin tratamiento debido a fallas en los equipos.
Integrantes del Grupo Parlamentario del PAN y de la Representación Parlamentaria del PRD presentaron un exhorto al Instituto Mexicano del Seguro Social para que informe con precisión cuántos pacientes resultaron afectados por las interrupciones registradas en el servicio de radioterapia de la Clínica T-1, cuántas sesiones fueron suspendidas o recuperadas y cuáles son actualmente los tiempos de espera.
La preocupación surgió luego de que uno de los dos equipos de radioterapia de la Unidad de Oncología de la Clínica T-1 permaneciera fuera de servicio durante al menos dos semanas, situación que habría provocado la interrupción de sesiones para decenas de pacientes.
Los legisladores señalaron que una sesión de radioterapia no puede tratarse como una simple cita que se cancela y posteriormente se agenda de nuevo. Estos tratamientos siguen una planeación médica específica, con dosis, frecuencia y duración determinadas de acuerdo con las necesidades de cada paciente.
Por ello, el exhorto plantea que la respuesta del IMSS vaya más allá de reparar el equipo y contemple recuperar las sesiones pendientes bajo valoración médica, reducir los tiempos de espera y establecer mecanismos de contingencia para que los tratamientos continúen cuando alguno de los equipos quede fuera de operación.
La diputada Angélica Casillas Martínez advirtió que los pacientes necesitan información clara y soluciones concretas ante una falla.

“Cuando hablamos de radioterapia para una persona con cáncer, no basta con decirle que vuelva a preguntar. La respuesta institucional debe decirle cómo, cuándo y dónde continuará su tratamiento”.
Piden evitar que un solo equipo ponga en riesgo la continuidad
La propuesta también contempla fortalecer el mantenimiento preventivo y correctivo de los equipos, así como revisar si la capacidad instalada en la Clínica T-1 es suficiente para atender la demanda de pacientes.
“La continuidad del tratamiento no puede depender exclusivamente de la disponibilidad de un solo equipo ni quedar sujeta al tiempo que demande su reparación”, señaló la legisladora.
Casillas Martínez insistió en que el problema no debe medirse únicamente en términos administrativos.
“Para una administración, dos semanas pueden representar el tiempo necesario para reparar un equipo. Pero para una persona que está luchando contra el cáncer, esas mismas dos semanas tienen un significado completamente distinto”, enfatizó.
El llamado del Congreso busca que el IMSS garantice una atención oncológica oportuna, continua y clínicamente adecuada, evitando que las fallas de infraestructura terminen convirtiéndose en más espera e incertidumbre para quienes enfrentan un diagnóstico de cáncer.


