Luego de la devastación provocada por el desbordamiento de la presa Golondrinas, los habitantes de San Pedro de Ibarra han comenzado una ardua etapa de reconstrucción.
Desde el domingo por la mañana, las labores de limpieza no han cesado en las casi 200 viviendas afectadas, mientras la comunidad se une para salir adelante.
Pobladores y vecinos de comunidades aledañas han respondido con solidaridad, sumándose al esfuerzo para apoyar a quienes más lo necesitan.
En medio del lodo, los escombros y la incertidumbre, la esperanza se mantiene viva gracias al trabajo colectivo.
A dos días del desastre, elementos del Ejército Mexicano, Protección Civil, así como policías estatales y municipales, colaboran activamente en las tareas de auxilio.
Su presencia ha sido clave para avanzar en la recuperación de lo que quedó del poblado, con el objetivo de que la normalidad regrese lo más pronto posible.
Las autoridades continúan evaluando los daños y coordinando acciones para brindar apoyo a las familias afectadas, mientras los habitantes de San Pedro de Ibarra muestran una fuerza admirable ante la adversidad.

