La figura, que supera la altura de un edificio de aproximadamente 11 pisos, se convirtió en uno de los principales atractivos de las celebraciones de Día de Muertos y en un nuevo motivo de orgullo para el arte popular mexicano.
Una obra de arte que rinde homenaje a José Guadalupe Posada
La escultura fue elaborada por el Taller de Arte Xibalbá, encabezado por Carlos Camilo Báez, y está inspirada en la Calavera Garbancera, creación del grabador mexicano José Guadalupe Posada.
Este personaje se convirtió en uno de los símbolos más reconocidos de México. Posteriormente, el pintor Diego Rivera ayudó a popularizar su imagen al incorporarla en su famoso mural Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central.
La construcción de esta Catrina monumental requirió la participación de alrededor de 140 artistas y técnicos, entre escultores, pintores, herreros, arquitectos, iluminadores y especialistas en distintas áreas.
Superó el récord que tenía Puerto Vallarta
Con esta nueva escultura, la Ciudad de México superó la marca que pertenecía a Puerto Vallarta, Jalisco, cuya Catrina alcanzó los 28.15 metros de altura en noviembre de 2023.
La diferencia es de más de cinco metros, suficiente para que la capital del país se coloque en el primer lugar de esta categoría de Guinness World Records.
¿Dónde y hasta cuándo se puede visitar?
La Catrina forma parte de la Ofrenda Monumental instalada en la Plaza de la Constitución, frente a la Catedral Metropolitana, en el Centro Histórico de la Ciudad de México.
La instalación incluye flores de cempasúchil, esculturas artísticas de ajolotes, tapetes de aserrín e iluminación decorativa que convierte al Zócalo en un escenario dedicado a las tradiciones mexicanas.
De acuerdo con la información difundida sobre el evento, la entrada es gratuita y la exposición estará disponible hasta el 2 de noviembre de 2026.
Más allá de sus dimensiones, esta Catrina representa una de las expresiones culturales más importantes de México: una celebración en la que el arte, las flores y la memoria se unen para recordar a quienes ya no están.


