Esta semana, el académico y comunicador Genaro Lozano rindió protesta como embajador extraordinario de México en Italia, tras ser ratificado por la Comisión Permanente del Congreso de la Unión con 25 votos a favor y 9 en contra.
Durante su comparecencia, Lozano resaltó el carácter estratégico de la relación bilateral con Italia, que este 2025 cumple 150 años, y subrayó la importancia de la cooperación en foros internacionales como el G20 y la OCDE. También destacó el intercambio comercial, que supera los 11 mil millones de euros, y adelantó que su misión será trabajar en equilibrar la balanza comercial y fomentar inversiones italianas, especialmente en el sureste del país. Asimismo, asumirá la representación de México ante Albania, Malta y San Marino.
No obstante, su nombramiento generó fuertes críticas por parte de la oposición. El diputado panista Federico Döring lo calificó como “la nueva versión de Isabel Arvide”, en referencia a designaciones diplomáticas consideradas premios ideológicos. Desde el PRI, Alejandro Moreno advirtió que Lozano carece de experiencia diplomática y trayectoria en el servicio exterior. En contraste, el senador Rubén Moreira reconoció su perfil académico, aunque señaló que este tipo de nombramientos desplaza a diplomáticos de carrera.
El caso se suma a la lista de designaciones en el servicio exterior que han generado debate en la actual administración y evidenció nuevamente la polarización política en torno a los nombramientos diplomáticos.
