La tragedia sacudió nuevamente a las redes sociales luego de que se confirmara la muerte de Renna O’Rourke, una joven de 19 años originaria de Estados Unidos, quien falleció tras realizar el peligroso reto del “dusting”, una práctica que se viralizó en TikTok y que ha causado alarma entre usuarios y autoridades.
El “dusting” consiste en inhalar el contenido de aerosoles limpiadores para obtener una sensación momentánea de euforia. Esta sustancia, altamente tóxica, puede causar efectos devastadores en el sistema nervioso, fallas respiratorias e incluso la muerte, como ocurrió con Renna, cuya vida fue truncada por la peligrosa tendencia en línea.
La joven fue encontrada inconsciente en su habitación por sus familiares, quienes llamaron a los servicios de emergencia. A pesar de los intentos médicos por salvarla, fue declarada muerta poco después en el hospital. El caso ha sido confirmado por medios locales y ha generado una ola de conmoción y mensajes de advertencia en redes sociales.
El fallecimiento de Renna O’Rourke ha revivido un debate urgente sobre los riesgos que conlleva el uso de internet sin supervisión, sobre todo en plataformas como TikTok, donde muchos menores y jóvenes están expuestos a contenidos sin filtros ni contextos de seguridad. Esta no es la primera vez que un reto viral causa la muerte de un adolescente. En años recientes, desafíos como el “Blackout Challenge” o el “Benadryl Challenge” también han cobrado vidas.
Padres de familia, expertos en salud mental y defensores de derechos digitales han exigido a las plataformas un mayor control de los contenidos y filtros que puedan prevenir la difusión de este tipo de retos peligrosos. Asimismo, piden a los padres dialogar con sus hijos sobre los riesgos reales de intentar imitar lo que ven en redes sociales.
Mientras tanto, TikTok ha emitido un breve comunicado expresando sus condolencias y reiterando que no permite contenidos que promuevan conductas peligrosas. Sin embargo, muchos consideran que estas medidas han sido insuficientes.
La tragedia de Renna O’Rourke se convierte en un llamado urgente a la responsabilidad compartida entre plataformas, usuarios y familias para evitar que las redes sociales sigan siendo terreno fértil para desafíos que ponen en peligro la vida de los más jóvenes

