En una medida pionera en materia de equidad y salud menstrual, el Congreso capitalino aprobó el pasado agosto una reforma a la Ley de Educación de la Ciudad de México. Esta modificación permite que las estudiantes puedan justificar sus inasistencias escolares cuando presenten síntomas menstruales incapacitantes, como dismenorrea severa, sin que ello afecte su desempeño académico ni resulte en sanciones disciplinarias.
La iniciativa, incorpora la fracción XIII Bis al artículo 111 de la mencionada ley, reconociendo explícitamente este derecho
Además, la reforma contempla que, en caso de que la inasistencia coincida con exámenes u otras evaluaciones, las afectadas tendrán derecho a solicitar su reprogramación conforme a los lineamientos de la institución educativa.
Durante el debate, la diputada Morales Ramos destacó que esta disposición no es una concesión, sino un acto de justicia que responde a situaciones anteriormente invisibilizadas: “Esta no es una concesión, es un acto de justicia, es reconocer una realidad…”
Explicó que miles de estudiantes enfrentan cada mes síntomas incapacitantes —como cólicos intensos, fatiga extrema, náuseas y falta de concentración—, lo que antes implicaba elegir entre asistir a clases sufriendo dolor o faltar y arriesgar su rendimiento escolar
Este avance llega en un contexto donde, según datos de la UNICEF, al menos el 20 % de las estudiantes se ha ausentado de clases al menos una vez por menstruación, mientras que un 30 % ha recurrido al uso de papel higiénico debido a la falta de productos adecuados, y el 73 % no cuenta con jabón en los sanitarios escolares
Según reportes, esta reforma entrará en vigor con el nuevo ciclo escolar 2025‑2026, y en ese contexto las autoridades educativas ya planean realizar campañas de sensibilización dirigidas a docentes y familias sobre la importancia de respetar y apoyar este derecho estudiantil.
