Después de más de un año de espera, el caso que sacudió a miles de familias en León llegó a una resolución histórica. La Fiscalía General del Estado de Guanajuato informó que Christian Augusto Jafet “N” fue sentenciado a 113 años, 4 meses y 15 días de prisión por los delitos de violación, homicidio calificado y desaparición del niño Mateo, de 12 años.
Además de la pena de prisión, el juez impuso una multa de 492 mil 559 pesos y el pago de 745 mil 798 pesos por concepto de reparación del daño, por lo que el monto total supera 1.2 millones de pesos.
El caso de Mateo conmovió a todo Guanajuato desde el 4 de febrero de 2025, cuando el menor salió de su escuela, ubicada en la colonia Las Mandarinas de León, con dirección a su casa, pero nunca llegó. Su desaparición movilizó a familiares, amigos, autoridades y cientos de ciudadanos que participaron en intensas jornadas de búsqueda y difundieron su fotografía en redes sociales con la esperanza de encontrarlo con vida.
Las investigaciones de la Fiscalía permitieron reconstruir los últimos momentos del niño mediante videos de cámaras de vigilancia y diversas pruebas científicas. La evidencia llevó a los agentes hasta el consultorio y domicilio de Christian Augusto Jafet, quien fue identificado como el principal sospechoso.
De acuerdo con la investigación oficial, el hoy sentenciado privó de la libertad al menor, lo agredió sexualmente, posteriormente le quitó la vida con un arma de fuego y trasladó su cuerpo hasta una zona de terracería en el municipio de Lagos de Moreno, Jalisco, donde intentó ocultarlo. El cuerpo de Mateo fue localizado días después, poniendo fin a la intensa búsqueda, pero dando paso a una profunda exigencia de justicia por parte de la sociedad.
Durante el juicio oral, que se prolongó por casi cuatro meses, la Fiscalía presentó un expediente integrado por peritajes científicos, evidencia forense, investigación de campo y el testimonio de más de 90 personas, pruebas que permitieron acreditar plenamente la responsabilidad del acusado. El tribunal emitió un fallo condenatorio de manera unánime y desechó los argumentos presentados por la defensa.
La Fiscalía destacó que durante todo el proceso rechazó cualquier mecanismo que pudiera reducir la condena, con el objetivo de buscar la sanción más alta prevista por la ley y honrar la memoria del menor.
La sentencia representa el cierre de uno de los casos más dolorosos y mediáticos registrados en Guanajuato, un crimen que dejó una profunda huella en la sociedad y que convirtió el nombre de Mateo en un símbolo de la exigencia de justicia y protección para la niñez.

