Las primeras lluvias de la temporada ya comenzaron a sentirse en Guanajuato y, aunque representan un alivio ante las altas temperaturas, también traen consigo una preocupación para las autoridades de salud: el aumento en el riesgo de casos de dengue.

La explicación es sencilla. La lluvia favorece la acumulación de agua en patios, azoteas, llantas, cubetas, floreros y recipientes abandonados, espacios ideales para la reproducción del mosquito Aedes aegypti, responsable de transmitir la enfermedad.
Aunque Guanajuato mantiene una incidencia baja en comparación con otros estados del país, especialistas han advertido que durante la temporada de calor y lluvias es natural esperar un incremento en la presencia del mosquito y, por consecuencia, en el riesgo de contagios.
De acuerdo con datos de la Secretaría de Salud estatal, en lo que va de 2026 se han confirmado únicamente cuatro casos de dengue en la entidad, una reducción importante respecto a años anteriores. Sin embargo, las autoridades insisten en que no es momento de bajar la guardia.
La principal recomendación sigue siendo aplicar la estrategia “Lava, tapa, voltea y tira”: lavar recipientes donde se almacene agua, tapar depósitos, voltear objetos que puedan acumular líquido y desechar cacharros en desuso.
Entre los síntomas más comunes del dengue se encuentran fiebre alta, dolor de cabeza, dolor detrás de los ojos, molestias musculares y articulares, por lo que ante cualquier sospecha se recomienda acudir a una unidad médica y evitar la automedicación.
Con las lluvias apenas comenzando, la mejor vacuna sigue estando en casa: evitar que el mosquito encuentre dónde reproducirse.

