México necesita dejar de actuar hasta que los problemas golpeen al campo. Esa es la propuesta que el Grupo Parlamentario del Partido Acción Nacional (GPPAN) en el Congreso de Guanajuato, junto con la representación parlamentaria del PRD y la diputada Luz Itzel Mendo González, busca llevar al Gobierno Federal mediante una Agenda Nacional de Competitividad Agroalimentaria con enfoque preventivo.
La iniciativa plantea que las secretarías de Agricultura y Desarrollo Rural y de Economía trabajen con anticipación para detectar y atender riesgos comerciales, sanitarios y regulatorios que puedan poner en peligro las exportaciones, los ingresos de los productores o la llegada de nuevas inversiones.
La preocupación no es menor. Durante el primer semestre de 2026, México exportó 27 mil 811 millones de dólares en productos agroalimentarios, mientras que las importaciones alcanzaron 23 mil 278 millones de dólares. Aunque el país mantiene un superávit de aproximadamente 4 mil 533 millones de dólares, esta cifra representa una reducción de alrededor de 12.1% respecto al mismo periodo del año anterior.
Para los legisladores panistas, estos números son una señal de alerta que obliga a fortalecer la posición de México en los mercados internacionales.
“México tiene un campo competitivo y una plataforma agroexportadora que debemos cuidar. No podemos esperar a que una restricción, una plaga o una controversia cierre mercados para comenzar a actuar. Prevenir también es defender a quienes producen”, señaló el diputado Roberto Carlos Terán.
¿Qué riesgos enfrenta el campo?
La propuesta surge en un contexto en el que distintas cadenas agroalimentarias enfrentan presiones y cambios en las reglas del comercio internacional.
Entre los casos señalados se encuentran las medidas de defensa comercial relacionadas con productos como tomate y fresa, los retos sanitarios que enfrenta el sector ganadero, interrupciones en las inspecciones de aguacate, nuevas exigencias de inocuidad y trazabilidad para hortalizas, así como reglas específicas para el comercio de azúcar.
Ante este escenario, el GPPAN propone que el país cuente con una estrategia permanente para anticiparse a los problemas y no solamente reaccionar cuando ya provocaron pérdidas.
La agenda contempla cinco grandes objetivos:
- Anticipar riesgos mediante inteligencia comercial, sanitaria y regulatoria para cada producto.
- Diversificar mercados y oportunidades, sin descuidar la relación comercial con América del Norte.
- Fortalecer al campo mexicano mediante tecnología, tecnificación del riego, infraestructura logística, financiamiento, sanidad e inocuidad.
- Generar mayor valor en las regiones productoras, impulsando la transformación, certificación, empaque y procesamiento de los productos cerca de donde se cultivan.
- Defender la posición de México en América del Norte e incorporar una agenda específica para el sector agroalimentario durante la revisión del T-MEC.
La apuesta: que el productor gane más
Además de proteger las exportaciones, la propuesta busca que la competitividad se traduzca en mejores oportunidades para quienes trabajan directamente en el campo.
“La competitividad del campo comienza en la unidad productiva. Significa usar mejor el agua, incorporar tecnología, abrir oportunidades para pequeños y medianos productores y lograr que más valor, inversión y empleo permanezcan en las regiones rurales”, sostuvo el legislador.
Con este Punto de Acuerdo, los legisladores buscan colocar en la discusión nacional una estrategia que permita reducir la vulnerabilidad del campo mexicano, conservar mercados internacionales y fortalecer a los productores frente a un escenario comercial cada vez más exigente.



