- A los 48 años, un estudio de rutina permitió detectar un tumor que no podía sentir al tacto. Tras una mastectomía y 12 sesiones de quimioterapia, continúa su tratamiento y participará en la Pasarela de Vida para inspirar a otras mujeres a cuidar su salud.
Una pequeña bolita en el pecho, que no podía sentir al tocarse, cambió la vida de María Carmen Viznara Raso Lara. A sus 48 años, un estudio médico de rutina reveló que tenía cáncer de mama, un diagnóstico que al principio la llenó de miedo, pero que también la llevó a descubrir su propia capacidad para salir adelante.
“Gracias a Dios fue un estudio de rutina y ahí salió”, recuerda María Carmen, quien nunca imaginó que pudiera enfrentar esta enfermedad. Cuando recibió la noticia, la muerte fue lo primero que pasó por su mente. La incertidumbre y el temor aparecieron de golpe, pero no tardó en encontrar fuerzas para afrontar lo que venía.
“Se me hizo muy duro al principio, pero me considero una persona con mucha resiliencia. Quizá dos días me caí, pero después me levanté”, cuenta.
Su lucha comenzó con una mastectomía, cirugía en la que le retiraron una mama, y continuó con 12 sesiones de quimioterapia. Actualmente recibe inmunoterapia en el Hospital General de León, donde desde el pasado 20 de octubre continúa con su tratamiento.
El camino no ha sido sencillo. Además de los procedimientos médicos, tuvo que enfrentar cambios físicos que afectaron la imagen que tenía de sí misma: perdió el cabello, las cejas y parte de los rasgos con los que se reconocía. Sin embargo, después de un año de enfrentar la enfermedad, hoy asegura sentirse mejor y reconoce que esta experiencia transformó su manera de ver la vida.
Su familia, el apoyo que la impulsa a seguir
En este proceso, María Carmen no ha estado sola. Su esposo, sus tres hijos y el resto de su familia se han convertido en su principal respaldo, mientras que los oncólogos, las enfermeras y el personal médico la han acompañado durante las distintas etapas del tratamiento.
De ellos reconoce la amabilidad y el profesionalismo con los que ha recibido atención, algo que ha hecho más llevadero un proceso que no solo implica cambios físicos, sino también un desafío emocional para las pacientes y sus seres queridos.
Ahora, su historia tendrá un espacio especial en la Pasarela de Vida, una experiencia en la que mujeres que enfrentan o han enfrentado el cáncer de mama comparten sus testimonios y celebran la oportunidad de seguir adelante.
La invitación llegó a través del Hospital Materno Infantil de Irapuato, donde recibió su cirugía. Para María Carmen, participar en esta pasarela significa mucho más que caminar frente al público: representa la oportunidad de reconocer todo lo que ha vivido, agradecer a quienes han permanecido a su lado y transmitir un mensaje de esperanza a otras mujeres.
Todavía queda camino por recorrer
Aunque hoy se siente mejor, su tratamiento continúa. De las 17 sesiones de inmunoterapia contempladas, todavía le quedan alrededor de cinco, cada una como un paso más en su proceso de recuperación.
María Carmen enfrenta esta etapa con fe, el respaldo de su familia y la esperanza de seguir disfrutando de la vida. Su testimonio también busca recordar a otras mujeres que no deben esperar a sentir una bolita en el pecho o presentar molestias para acudir a revisión.
Su recomendación es realizarse los estudios que indique el personal médico y mantener la atención en la salud mamaria, pues el cáncer de mama puede estar presente incluso cuando no se perciben cambios al tacto.
La historia de María Carmen es la de una mujer que tuvo miedo, atravesó momentos difíciles y encontró motivos para levantarse. Hoy, al compartir su experiencia, busca que otras mujeres no dejen pasar sus revisiones y recuerden que la detección oportuna puede ampliar las posibilidades de tratamiento.
En la Pasarela de Vida, su testimonio llevará un mensaje que va más allá de la enfermedad: detrás de cada diagnóstico hay una persona, una familia y una historia que merece seguir escribiéndose.


