- Luis Eduardo Chávez Acosta convirtió su pasión por el arte y varios intentos en un premio internacional. Su obra ‘Tlalli’ le dio el primer lugar y ahora lo llevará a Colombia este 2026.
Lo intentó una, dos y hasta tres veces. En su tercer participación, Luis Eduardo Chávez Acosta, estudiante de Ingeniería Industrial de la Universidad del SABES, plantel San José de Iturbide, consiguió el primer lugar en pintura y con ello obtuvo la oportunidad de viajar a Pereira, Colombia, para participar en un intercambio académico y cultural.
El joven guanajuatense conquistó el primer lugar de la categoría de pintura durante la XXIII Jornada Cultural y de Conocimientos de la Universidad del SABES, realizada en San Luis de la Paz bajo el lema “Talento, cultura y conciencia en acción para la sostenibilidad y sustentabilidad”.
Su obra, titulada ‘Tlalli’, es una pintura al óleo inspirada en la referencia mexica a la tierra fértil que da vida. Para realizarla, Luis Eduardo dedicó alrededor de dos meses a investigar, realizar bocetos y finalmente llevar la idea al lienzo.
La pintura reúne elementos como maíz, nopales, una mujer mayor elaborando artesanías, la muñeca Lele y manos que sostienen agua, todos integrados para hablar de sustentabilidad, pero desde una perspectiva que va más allá del cuidado del medio ambiente.
Su mensaje está relacionado con la responsabilidad de conservar no solo los recursos naturales, sino también las tradiciones y la memoria cultural.
“Lo que heredamos de nuestra tierra y de nuestra cultura también es nuestra responsabilidad; conservarlo hoy significa permitir que alguien más pueda recibirlo mañana”.
Un talento que nació en casa
La historia de Luis Eduardo con el arte comenzó desde niño. Uno de sus principales referentes fue su padre, Jorge Chávez Rivera, trabajador de la construcción, a quien observaba realizar planos, estructuras y bocetos de sus proyectos.
Su papá también participaba en el teatro bíblico de su comunidad y en un grupo de teatro callejero, actividades en las que actualmente ambos participan, convirtiendo el arte en una tradición que comparten como familia.
Aunque su formación artística ha sido principalmente autodidacta, Luis Eduardo ha aprovechado cada oportunidad para aprender y desarrollar sus habilidades.
Desde el preescolar destacó por su interés en las manualidades, el dibujo, la pintura y la música. Más adelante incursionó en danzas tradicionales, concursos de pintura, escultura, escritura y elaboración de piñatas, además de participar en la creación de murales que hoy forman parte de las calles de su municipio.
También ha llevado sus conocimientos a otras personas. En una comunidad pequeña tuvo la oportunidad de impartir clases de introducción al dibujo y la pintura a niñas y niños que tenían poco acceso a este tipo de actividades.
“Fue una experiencia muy linda de la cual aprendí mucho y logré hacer que los niños se interesaran por el arte”.
Tres intentos antes de conseguir el objetivo
El premio en esta ocasión también representa la culminación de un proceso de perseverancia. Luis Eduardo había participado anteriormente en el certamen universitario, pero no había conseguido el primer lugar.
En lugar de abandonar, utilizó esas experiencias para mejorar.
“Participé tres veces seguidas y en esta tercera vez fue donde pude ganar este intercambio cultural. No hay fracaso si lo tomas como una manera de mejorar; la única opción de fracaso es si no lo intentas”.
Ahora, su siguiente escenario será Pereira, Colombia, donde espera conocer la cultura del país y, al mismo tiempo, compartir las tradiciones y costumbres mexicanas.
Para el estudiante de Ingeniería Industrial, esta experiencia también representa una oportunidad para ampliar su perspectiva y demostrar que el arte y la formación profesional pueden caminar juntos.
Su prioridad es terminar su carrera, continuar creando y prepararse más en el ámbito artístico para compartir su talento con otras personas.
“No hay mejor recompensa de un talento que ver que alguien realiza algo por tu inspiración”.
Luis Eduardo dedicó este logro a sus padres, Jorge Chávez Rivera y Margarita Acosta Gutiérrez, por el apoyo que le han brindado a lo largo de su trayectoria.
Su mensaje para otros jóvenes es sencillo: creer en sus talentos, atreverse a participar y aprovechar las oportunidades para demostrar lo que saben hacer.


