- César Rogelio Solorio Alvarado fue reconocido como joven investigador con el Premio Nacional de Química “Andrés Manuel del Río” 2026; sus investigaciones buscan desarrollar nuevas alternativas para enfermedades como cáncer, Parkinson y diabetes.
La ciencia que se desarrolla en los laboratorios de la Universidad de Guanajuato podría tener aplicaciones en uno de los grandes retos de la medicina: encontrar nuevas alternativas para tratar enfermedades como el cáncer y el Parkinson.
El trabajo del investigador César Rogelio Solorio Alvarado, profesor del Departamento de Química de la UG, recibió un importante reconocimiento nacional. El pasado 8 de septiembre fue galardonado con el Premio Nacional de Química “Andrés Manuel del Río” 2026, en la categoría de Investigación científica como joven investigador, otorgado por la Sociedad Química de México.
El premio representa la máxima distinción para el gremio químico en México y se entrega desde hace 62 años en honor a Andrés Manuel del Río, científico español que desarrolló gran parte de su carrera en nuestro país y a quien se atribuye el descubrimiento del vanadio.
Aunque tres profesores vinculados anteriormente con la Universidad de Guanajuato han recibido esta distinción, esta es la primera ocasión en que se reconoce a un profesor en activo y adscrito a la UG.
De la curiosidad por el cáncer a la investigación científica
Originario de La Piedad, Michoacán, César Rogelio Solorio encontró su interés por la química desde la preparatoria, particularmente motivado por conocer cómo podían desarrollarse tratamientos para enfermedades como el cáncer.
Se formó como Químico Farmacéutico Biólogo y Maestro en Ciencias Químicas por la Universidad de Guanajuato. Posteriormente realizó estudios doctorales en España, en la Universitat Rovira i Virgili y el Instituto Catalán de Investigación Química, donde se especializó en catálisis homogénea con oro(I).
Más tarde continuó su preparación en Japón, en la Universidad de Kioto, donde trabajó en química hipervalente de yodo(III).
A pocos días de cumplir 14 años de servicio en la Universidad de Guanajuato, el investigador considera este reconocimiento como uno de los puntos más importantes de su trayectoria.
“Este reconocimiento representa mucho más que un premio; constituye la culminación de un trabajo amplio y arduo”, señaló.
¿Qué investiga el científico de la UG?
Una parte de su trabajo está enfocada en desarrollar nuevos compuestos químicos que en el futuro puedan tener aplicaciones médicas.
Una de sus principales líneas de investigación es la catálisis homogénea con oro(I), mediante la cual se han desarrollado compuestos con potencial anticancerígeno y antiinflamatorio.
También trabaja en compuestos que podrían utilizarse a mediano o largo plazo para enfrentar enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson.
Uno de los resultados que destaca el investigador es un compuesto que presentó una respuesta comparable a la de un compuesto comercial, pero utilizando una dosis cuatro veces menor. Actualmente cuenta con siete derivados que serán evaluados.
Otra de sus líneas de trabajo busca modificar estructuralmente la metformina, medicamento utilizado para el tratamiento de la diabetes, con el objetivo de explorar nuevas posibilidades terapéuticas. Estos resultados todavía se encuentran en investigación y no sustituyen al tratamiento disponible.
Cuatro patentes y proyectos con potencial médico
El trabajo del laboratorio también ha permitido obtener cuatro patentes.
Dos están relacionadas con investigaciones sobre yodo(III) y otras dos con aplicaciones biomédicas: una vinculada con cáncer y otra relacionada con productos naturales aplicados al tratamiento de esta enfermedad.
El objetivo ahora es avanzar hacia una posible transferencia tecnológica, es decir, lograr que los resultados obtenidos en el laboratorio puedan eventualmente convertirse en productos o soluciones que lleguen a la sociedad.
Entre sus investigaciones actuales también se encuentra el desarrollo de 1,3-benzoxazinas, compuestos que presentan potencial terapéutico frente a células de cáncer de mama.
Además, el equipo estudia nuevas formas de activar enlaces carbono-hidrógeno utilizando luz y explora técnicas de fotoquímica y edición molecular para modificar estructuras químicas complejas.
Un laboratorio que tardó 12 años en consolidarse
Detrás de estos resultados también existe una historia de años de trabajo para construir infraestructura científica.
Uno de los principales retos del investigador fue conseguir la consolidación del Laboratorio de Síntesis Orgánica de la Universidad de Guanajuato, un espacio propio para desarrollar sus investigaciones después de aproximadamente 12 años de gestión.
A ello se suma la búsqueda constante de financiamiento para proyectos científicos y la integración de estudiantes e investigadores.
“Todos los investigadores necesitamos recursos económicos para trabajar. Aun así, hemos mantenido una labor constante y comprometida”, expresó.
Actualmente, su trabajo se realiza en colaboración con investigadores de distintas instituciones de México y otros países, incluidos especialistas de Francia y Oxford, además de colegas de Morelia y Zacatecas y académicos de la propia Universidad de Guanajuato.
La otra parte de la investigación: formar estudiantes
Para Solorio Alvarado, hacer ciencia no solamente significa generar nuevos conocimientos, sino también preparar a quienes continuarán desarrollándola.
Hasta ahora ha formado a 30 estudiantes, de los cuales 19 corresponden a licenciatura y el resto a posgrado.
El investigador considera que la formación de jóvenes científicos es una de las responsabilidades fundamentales de la labor académica.
Su objetivo, señala, es que los estudiantes nacionales e internacionales adquieran las herramientas necesarias para desenvolverse en distintos espacios científicos.
“Servir a través de la ciencia”
Más allá del reconocimiento, el investigador resume el propósito de su trabajo en una idea: que la ciencia pueda servir a la sociedad.
“La ciencia tiene un propósito fundamental: comprender la naturaleza. Todo desarrollo tecnológico surge al entender cómo funciona el mundo que nos rodea”, explicó.
Para el investigador, ese conocimiento debe utilizarse de manera ética y con un beneficio social.
Después de recibir el Premio Nacional de Química “Andrés Manuel del Río” 2026, César Rogelio Solorio Alvarado asegura que continuará trabajando desde la Universidad de Guanajuato en nuevas investigaciones y en la formación de estudiantes.
“Seguiremos trabajando y sirviendo a nuestro país a través de la ciencia, que es lo que mejor sabemos hacer”, concluyó.


