Una jornada llena de emoción, lágrimas de alegría y esperanza se vivió en la Unidad de Oncopediatría del Hospital General de Celaya, donde tres niños lograron vencer al cáncer y tocar la campana que simboliza el fin de su tratamiento y el inicio de una nueva etapa de vida.
La mañana comenzó con la celebración del alta definitiva de Antonio, quien fue diagnosticado a los 12 años con Leucemia Linfoblástica Aguda. Tras enfrentar tres años de tratamiento y cinco años de vigilancia médica, finalmente fue declarado oficialmente superviviente. El momento fue acompañado por el secretario de Salud del Estado, Gabriel Cortés Alcalá, quién reconoció la valentía del menor y el trabajo del personal médico.
Pero la emoción no terminó ahí. Horas después, la campana volvió a resonar en la unidad oncológica para celebrar otras dos historias de vida. Allison, de 10 años, logró superar un rabdomiosarcoma, mientras que Axel, de 8 años, venció un tumor germinal de testículo. Ambos recibieron el alta definitiva luego de completar con éxito sus tratamientos y el periodo de seguimiento médico.
Médicos, enfermeras, familiares y autoridades coincidieron en que fue un día profundamente significativo para el hospital, pues pocas veces se reúnen en una misma jornada tres historias de superación frente al cáncer infantil.
El sonido de la campana, una tradición que marca el final de los tratamientos oncológicos, se convirtió en un poderoso símbolo de esperanza para las familias y para toda la comunidad.
Ese eco no solo celebró la vida de Antonio, Allison y Axel, sino que también recordó que, aunque la batalla contra el cáncer infantil es dura, también puede tener finales felices.
