- Aunque la inteligencia artificial ya forma parte de la vida académica de estudiantes y docentes, apenas el 17% de sus usuarios ha recibido capacitación formal. Especialistas advierten sobre el riesgo de depender de estas herramientas y dejar de desarrollar el pensamiento crítico.
La inteligencia artificial (IA) llegó a las aulas y cada vez más estudiantes y docentes la utilizan para realizar tareas, consultar información y resolver dudas. Sin embargo, en Guanajuato existe un reto: aprender a utilizarla correctamente sin dejar de pensar, cuestionar y desarrollar habilidades propias.
Este fue uno de los principales temas abordados durante el séptimo Foro “Diálogos Universitarios”, organizado por el Campus León de la Universidad de Guanajuato (UG), donde especialistas y autoridades educativas analizaron cómo está cambiando la educación con la llegada de estas tecnologías.
Uno de los datos que llamó la atención fue que el 66.8% de estudiantes y docentes de educación superior en Guanajuato utiliza herramientas de inteligencia artificial generativa al menos una vez por semana. Sin embargo, solamente el 17% de quienes las utilizan ha tomado algún curso o capacitación formal para aprender a manejarlas.
Las cifras fueron presentadas por José Alberto López García, director general de Educación Superior de la Secretaría de Educación de Guanajuato (SEG), a partir de los resultados de la Encuesta Nacional de Usos y Percepciones de la Inteligencia Artificial, que incluyó a más de 53 mil estudiantes y 6 mil docentes universitarios.
Durante el encuentro, realizado el 5 de noviembre, los participantes coincidieron en que el desafío ya no es solamente tener acceso a la información, sino saber distinguir qué es verdadero, identificar errores y construir opiniones propias.
Depender de la IA puede debilitar el aprendizaje
Uno de los planteamientos más interesantes fue expuesto por Rocío Alfonsina Lizárraga Morales, profesora investigadora de la UG, quien comparó el desarrollo del conocimiento con el ejercicio físico.
Explicó que, así como una persona no desarrolla músculos si alguien más levanta las pesas por ella, tampoco fortalece su cerebro cuando deja que una inteligencia artificial haga todo el trabajo intelectual.
A esta dependencia se le conoce como sedentarismo cognitivo, una situación en la que las personas dejan de ejercitar habilidades como analizar, reflexionar, resolver problemas y construir argumentos propios.
También advirtió que herramientas como ChatGPT pueden ofrecer información falsa con apariencia de certeza. Esto ocurre porque los modelos de inteligencia artificial pueden generar respuestas incorrectas, reproducir prejuicios y arrastrar información engañosa de los datos con los que fueron entrenados.
Por ello, subrayó que la responsabilidad de verificar la información siempre debe recaer en las personas.
No se trata de prohibirla, sino de aprender a utilizarla
Por su parte, Luis Alfonso González Valencia, rector de la Universidad Iberoamericana León, y Juan Antonio Sánchez Márquez, director del Colegio del Nivel Medio Superior de la UG, destacaron que aprender requiere tiempo, reflexión e incluso equivocarse.
Los especialistas consideraron que las escuelas y universidades deben adaptar sus métodos de enseñanza para evitar que los estudiantes se limiten a entregar trabajos elaborados por inteligencia artificial sin comprender realmente los temas.
Entre las propuestas presentadas destacan:
– Utilizar la IA como una herramienta para aprender, hacer preguntas y poner a prueba los conocimientos, no para obtener respuestas automáticas.
– Evaluar también los procesos de aprendizaje, mediante borradores, exposiciones, lecturas y trabajos colaborativos.
– Enseñar a los estudiantes a formular mejores preguntas y aprovechar estas tecnologías.
– Establecer reglas claras sobre cuándo y cómo se permite utilizar inteligencia artificial en las actividades académicas.
– Mantener la investigación científica vinculada con las necesidades sociales y el desarrollo de las comunidades.
Además, los participantes señalaron la importancia de establecer principios éticos y mecanismos de regulación para evitar que el desarrollo tecnológico avance sin considerar sus consecuencias para las personas.
El foro fue moderado por Mauro Napsuciale Mendívil, rector del Campus León de la UG, y reunió a representantes de instituciones educativas para reflexionar sobre el futuro de la enseñanza.
La conclusión fue clara: la inteligencia artificial puede convertirse en una aliada de la educación, pero no debe sustituir la capacidad de pensar, cuestionar y aprender por cuenta propia.


