A dos meses de su nacimiento, la pequeña Lupita muestra una evolución favorable en la UMAE No. 48 del IMSS; ya pesa 1.2 kilos y sus médicos mantienen un buen pronóstico para su vida y desarrollo.
La historia de Lupita comenzó de manera inesperada. Nació a las 27 semanas de gestación y con apenas 800 gramos de peso, convirtiéndose en una paciente que requería atención especializada para salir adelante.
Hoy, dos meses después, la pequeña ha superado importantes retos médicos y continúa avanzando bajo el cuidado de especialistas de la Unidad Médica de Alta Especialidad (UMAE) Hospital de Gineco-Pediatría No. 48 del IMSS, en León.
Su historia también está marcada por la de su madre, Mariana, quien falleció y se convirtió en donadora de órganos y tejidos. Para sus familiares, Lupita representa una manera de mantener viva su memoria.
“Podemos decir que tenemos un pedacito de mi hija con nosotros”, expresó su abuela María “N”, quien ha acompañado a la bebé durante su estancia hospitalaria.
La pequeña ha recibido atención de un equipo multidisciplinario en la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN). Al nacer necesitó apoyo mediante ventilación no invasiva y posteriormente fue intubada durante aproximadamente una semana debido a episodios de apnea. Actualmente recibe oxígeno mediante cánulas nasales de alto flujo.
También enfrentó una infección asociada a sepsis temprana, además de dificultades para tolerar la alimentación, situación que llevó a los médicos a modificar su dieta ante la posibilidad de una alergia a la proteína.
Uno de los retos fue la alimentación. Debido al fallecimiento de su madre y a la imposibilidad de contar con leche materna exclusiva, el IMSS recurrió al Banco de Leche Materna Pasteurizada de Irapuato, de donde inicialmente se obtuvieron 10 frascos para apoyar la alimentación de Lupita.
Los especialistas también realizaron estudios para descartar complicaciones frecuentes en bebés extremadamente prematuros, como sangrados y problemas en el conducto arterioso. Hasta el momento, los resultados han sido favorables.
Y hay una señal que llena de esperanza a su familia: Lupita ya pesa 1.2 kilogramos, medio kilo más que al nacer, después de haber perdido peso durante sus primeros días de vida.
El objetivo ahora es que alcance aproximadamente 1.8 kilogramos, para que pueda continuar su crecimiento y desarrollo en otra unidad y, posteriormente, se valore su regreso a casa.
El doctor Fernando Barbosa Aguilar, jefe de Departamento Clínico de la UCIN, señaló que actualmente el pronóstico de Lupita es bueno para la vida y la función, y destacó que la atención de bebés prematuros extremos requiere infraestructura, tecnología y personal especializado.
Para sus abuelos, cada gramo ganado y cada avance representan una nueva esperanza.
“Queremos lo mejor para ella, darle una vida buena y estable”, expresó su abuelo Felipe “N”.
Mientras Lupita continúa creciendo bajo vigilancia médica, su familia espera el día en que pueda dejar el hospital. Por ahora, la pequeña sigue escribiendo su propia historia, acompañada por un equipo que ha trabajado desde el primer día para darle una oportunidad de crecer y salir adelante.


