La alpinista leonesa Laura González del Castillo cumplió una de las promesas más profundas de su vida: regresar al Monte Everest para llevar las cenizas de su esposo y compañero de expediciones, el legendario montañista Yuri Contreras Cedi.
La expedición llevó por nombre “Con Yuri a la Cumbre” y no fue solamente un reto deportivo. Fue un homenaje personal y emocional para quien fuera uno de los grandes referentes del alpinismo mexicano y latinoamericano.
Laura alcanzó nuevamente la cima del Everest el pasado 21 de mayo, a 8 mil 848 metros de altura, consolidando una de las trayectorias más importantes del montañismo mexicano. Pero esta vez la motivación era distinta: subir para despedirse de Yuri en el lugar que más amó.
De acuerdo con entrevistas que ofreció antes de partir, Laura llevaba parte de las cenizas de Yuri para depositarlas en la montaña más alta del planeta.
“No voy por un récord ni por vanidad”, dijo antes de iniciar la travesía. “Quiero devolverle a esa cumbre las cenizas de un hombre que vivió en busca de aventura”.
Yuri Contreras falleció el 4 de mayo de 2025 tras sufrir un infarto durante una competencia ciclista. Su muerte impactó al mundo deportivo y alpinista de Guanajuato, pues era considerado una leyenda del montañismo nacional.
No era una pareja cualquiera en la montaña.
Laura y Yuri compartieron más de dos décadas de vida y expediciones. Juntos conquistaron el Everest y otras cumbres del Himalaya, convirtiéndose en una de las duplas más reconocidas del alpinismo latinoamericano.
De hecho, Yuri fue el primer alpinista latinoamericano en alcanzar el Everest por dos rutas distintas, mientras que Laura se convirtió en la primera mujer latinoamericana en conquistar la montaña por las caras norte y sur.
La expedición de este año también tuvo un significado especial porque coincidió con el 30 aniversario de la primera ascensión de Yuri al Everest, lograda en 1996.
Durante semanas, Laura documentó parte de la travesía desde Nepal y el Tíbet. Medios locales siguieron de cerca su avance entre campamentos, aclimatación y el ataque final a la cumbre.
Al final, la montaña terminó convirtiéndose en algo más que una meta deportiva.
Para León, para Guanajuato y para muchos aficionados al alpinismo, la imagen quedó marcada: Laura regresando sola al Everest… pero llevando a Yuri con ella hasta la cima del mundo.


