El último día del periodo de sesiones en el Congreso de la Ciudad de México derivó en un escándalo legislativo sin precedentes, luego de que la discusión por la desaparición del Instituto de Transparencia, Acceso a la Información Pública y Protección de Datos Personales de la capital concluyera en una trifulca entre diputadas de Morena y de la oposición, con agresiones físicas, jalones de cabello, toma de tribuna, recesos forzados, maniobras parlamentarias y el abandono del pleno por parte de PAN, PRI y Movimiento Ciudadano.
El dictamen, impulsado por la Jefatura de Gobierno, propone extinguir el órgano autónomo de transparencia y trasladar sus atribuciones a la Contraloría General de la Ciudad de México, encabezada por Nashieli Ramírez. La iniciativa fue aprobada con 44 votos a favor, todos de Morena y sus aliados, tras el retiro de las bancadas opositoras.
Defensa de Morena y advertencias de la oposición
Al presentar el dictamen, el diputado de Morena, Víctor Hugo Romo, aseguró que la desaparición del instituto no implica el fin de la rendición de cuentas, como acusó la oposición, sino una reingeniería institucional para “eficientar el gasto y las responsabilidades” del organismo extinto.
No obstante, la tensión escaló cuando Morena intentó introducir una reserva de última hora que modificaba la estructura del nuevo órgano encargado de la transparencia. La propuesta eliminaba el modelo colegiado de tres comisionados para concentrar las decisiones en una sola persona, la titular de la Contraloría, lo que fue interpretado por la oposición como un intento de concentración de poder.
La diputada panista Daniela Álvarez denunció públicamente la maniobra y advirtió que la oposición tomaría la tribuna para impedir que se votara dicha reserva. A ella se sumaron legisladoras del PAN como América Rangel y Laura Álvarez, quienes subieron al estrado legislativo.
De los gritos a los golpes
La toma de tribuna provocó la reacción inmediata de diputadas de Morena, entre ellas Martha Ávila, Yuriri Ayala y Elizabeth Mateos, quienes intentaron retirar físicamente a las legisladoras panistas. Lo que inició como un intercambio de insultos verbales rápidamente escaló a agresiones físicas.
Durante la sesión, se registraron empujones, codazos y jalones de cabello entre diputadas de ambos bloques. La diputada panista Daniela Álvarez denunció haber sido agredida por Yuriri Ayala, secretaria de la Mesa Directiva, quien presuntamente le dio un golpe en la cabeza y la jaló del cabello con fuerza. Álvarez respondió a la agresión, lo que detonó una confrontación generalizada dentro del pleno.
Ayala también fue señalada por agredir a otras legisladoras, entre ellas Claudia Susana Pérez Romero, mientras que el presidente de la Mesa Directiva, Jesús Sesma Suárez (PVEM), intentó intervenir para separar a las involucradas, sin lograr controlar la situación.
Desde sus curules, legisladores de Morena exigían retomar la sesión y acusaban a los panistas de actuar como “golpeadores” y de formar un “bloque negro” para sabotear los trabajos legislativos.
Receso, cambio de sede y sesión paralela
Ante el desorden, Jesús Sesma decretó un receso y anunció que se buscaría una sede alterna para continuar la sesión, señalando como primera opción el auditorio Benito Juárez, ubicado en el edificio legislativo frente al Zócalo capitalino.
Alrededor de la 1:00 de la tarde, legisladores de Morena abandonaron el recinto de Donceles con la intención de trasladarse a dicha sede alterna, seguidos por diputados del PAN. Sin embargo, cerca de las 2:00 de la tarde, los morenistas regresaron inesperadamente al salón de sesiones de Donceles y reiniciaron los trabajos sin esperar al resto de la oposición.
En ese momento, sólo se encontraban presentes las diputadas panistas Olivia Garza y América Rangel. Aun así, se pasó lista de asistencia, se prohibió el ingreso de asesores y se impidió la entrada de medios de comunicación al pleno, lo que generó nuevas acusaciones de irregularidades por parte de la oposición.
Minutos después, legisladores del PAN regresaron en grupo para registrar su asistencia y fijar postura en contra de la iniciativa de desaparición del Instituto de Transparencia.
Abandono del pleno y aprobación del dictamen
Los coordinadores parlamentarios Royfid Torres (MC), Tania Larios (PRI) y Andrés Atayde (PAN) rechazaron las acciones del bloque mayoritario, acusando a Morena de imponer decisiones sin diálogo y sin respetar a la oposición. Ante ello, anunciaron su retiro definitivo de la sesión y advirtieron que no reconocerían las decisiones tomadas bajo esas condiciones.
Con el pleno prácticamente vacío de oposición, Morena y sus aliados procedieron a la votación y aprobaron el dictamen con 44 votos a favor, consumando la desaparición del órgano autónomo de transparencia de la capital.
Enfrentamiento final entre coordinadores
Posteriormente, el coordinador del PAN, Andrés Atayde, subió a tribuna y lanzó un mensaje directo:
“Aquí está el PAN y aquí hay mucha oposición”.
Sus declaraciones derivaron en un intercambio con la coordinadora de Morena, Xóchitl Bravo, a quien Atayde exigió que el dictamen se votara sin modificaciones de último momento:
“Que se vote el dictamen como está, y allí jalamos”.
Al no alcanzarse un acuerdo, legisladores de Morena abandonaron nuevamente el pleno, cerrando una jornada marcada por la confrontación, la violencia y la polarización política.
El episodio dejó al descubierto la profunda división en el Congreso capitalino y abrió un nuevo frente de controversia sobre el futuro de la transparencia, la rendición de cuentas y la concentración de poder en la Ciudad de México.
