Lo que comenzó con mensajes encriptados hoy se juega en línea. Plataformas digitales y videojuegos usados por menores de edad se han convertido en un terreno fértil para la narcopropaganda y el reclutamiento criminal en México.
La tecnología ha transformado de fondo la forma en que operan los cárteles en el país. Las viejas estructuras de comunicación clandestina dieron paso a estrategias más sofisticadas que hoy se despliegan en redes sociales, plataformas digitales y hasta videojuegos diseñados para niñas, niños y adolescentes.
Actualmente, espacios virtuales como Roblox y Free Fire, populares entre menores de edad, están siendo infiltrados por organizaciones delictivas para difundir propaganda, normalizar la violencia y establecer contacto directo con potenciales víctimas. Bajo el anonimato que ofrecen estos entornos, el crimen organizado ha encontrado una vía silenciosa pero efectiva para acercarse a nuevas generaciones.
Un caso que encendió las alertas
El riesgo se hizo evidente con un caso reciente ocurrido en el Estado de México. Sabine y Mary Beabey Rodríguez Cid, hermanas de 10 y 16 años, desaparecieron tras mantener una interacción constante en Roblox y Free Fire. Durante una semana, la incertidumbre marcó a su familia hasta que ambas fueron localizadas en la terminal TAPO de la Ciudad de México.
Las investigaciones confirmaron que la causa fue un noviazgo virtual pactado mediante perfiles falsos dentro de estos videojuegos, lo que evidenció la facilidad con la que menores pueden ser enganchados emocionalmente y llevados a situaciones de alto riesgo.
El “metajuego” del crimen organizado
Roblox permite a sus usuarios crear mundos, reglas y escenarios propios. Esta libertad ha sido aprovechada por integrantes del crimen organizado para diseñar mapas que recrean contextos de violencia en entidades como Sinaloa, Michoacán y Tamaulipas.
De acuerdo el diario El Debate dentro de estos espacios virtuales se han detectado símbolos utilizados como identificadores entre facciones criminales:
Gallos, alusivos al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
Pizzas, símbolo asociado a la facción de Los Chapitos.
Sombreros, identificadores de seguidores de Ismael “El Mayo” Zambada.
Más allá de una estética llamativa, estos escenarios funcionan como propaganda digital, legitiman actividades ilícitas y envían mensajes a grupos rivales, todo frente a una audiencia infantil y juvenil que muchas veces no dimensiona el trasfondo de lo que observa o replica.
De la consola a TikTok
La estrategia no termina en el videojuego. Clips grabados dentro de Roblox suelen ser resubidos a TikTok, acompañados de narcocorridos, frases codificadas y hashtags específicos. En muchos casos, estas publicaciones incluyen falsas ofertas de trabajo o invitaciones directas para “sumarse” a un grupo.
El mayor peligro surge en los chats privados, donde se concretan encuentros presenciales. La falta de regulación efectiva y los vacíos en la verificación de identidad permiten que los criminales se muevan con facilidad entre plataformas, adaptando sus métodos a las nuevas tecnologías.

