Hay días en los que la política se queda en frases, y otros en los que los datos obligan a detenerse. Lo que presentó hoy la Gobernadora Libia Dennise García Muñoz Ledo sobre la estrategia CONFIA entra en esta segunda categoría. No porque el problema esté resuelto —nadie en su sano juicio lo afirmaría—, sino porque el Estado está cambiando el tamaño de la apuesta: más inteligencia, más coordinación y, sobre todo, más presencia real en las calles.
La entrega de 162 nuevas unidades y el aumento del 27% en la fuerza estatal no es solo sumar patrullas; es reconocer que el territorio no se cuida con discursos, sino con capacidad operativa. Igual con el 825% de crecimiento en la Policía Estatal de Caminos: por fin se entiende que las carreteras no son brechas olvidadas, sino las venas por donde circula la economía de Guanajuato. Blindarlas es proteger a quien trabaja y se mueve todos los días.
Los convenios firmados con San Luis Potosí, Jalisco, Michoacán y ahora también Querétaro marcan algo que pocas veces se ve en México: seguridad sin fronteras partidistas. Es un mensaje potente en tiempos donde cada quien cuida su parcela. Y en ese contexto, la reducción del 58% en homicidios no es para festejar, pero sí para mirar con seriedad la tendencia: del desastre no se sale por accidente, se sale con método.
CONFIA cumple un año y aún debe demostrar que la estrategia es capaz de sostenerse más allá del anuncio y la estadística del día. Pero hoy quedó claro que la Gobernadora no está administrando la inercia: está moviendo piezas, coordinando instituciones y entendiendo que la confianza no se exige, se construye. Si algo empieza a cambiar en Guanajuato, quizá sea justamente eso: la voluntad de caminar sin miedo, pero con rumbo.
