Reducir el número de alumnos por grupo puede mejorar las condiciones en las aulas, pero hacerlo sin garantizar recursos suficientes podría terminar afectando a las propias familias que se busca beneficiar.
Así lo señaló el regidor de León, Ramón Hernández Hernández, presidente de la Comisión de Educación del Ayuntamiento, al cuestionar la propuesta de Morena para disminuir de 35 a 25 alumnos el máximo permitido por grupo en educación básica.
El edil reconoció que es necesario mejorar las condiciones para estudiantes y maestros, pero advirtió que la medida implicaría una fuerte inversión. De acuerdo con sus estimaciones, serían necesarias aproximadamente 15 mil nuevas aulas, 19 mil maestros adicionales y 16 mil 500 millones de pesos para infraestructura, además de otros 8 mil 500 millones de pesos anuales para cubrir al nuevo personal.
El principal cuestionamiento, dijo, es de dónde saldrían esos recursos.
“Una buena intención no sustituye un presupuesto. La educación no mejora por decreto”, sostuvo Hernández Hernández.
¿Y qué pasaría con los alumnos que ya no alcancen lugar?
El regidor puso sobre la mesa una situación que podría enfrentar directamente cualquier familia: si una escuela cercana llega al límite de 25 estudiantes por grupo, los alumnos que busquen ingresar tendrían que acudir a otro plantel, posiblemente más alejado de su domicilio.
Esto, señaló, podría representar mayores distancias y gastos de traslado para las familias, además de limitar la disponibilidad de espacios educativos.
Hernández Hernández también consideró que la propuesta podría entrar en contradicción con el llamado de la presidenta Claudia Sheinbaum para ampliar la matrícula y abrir más espacios educativos, con el objetivo de evitar que jóvenes queden fuera del sistema.
En Guanajuato, muchos grupos ya tienen 25 alumnos o menos
El regidor destacó además que, de acuerdo con los datos que presentó, más de la mitad de los docentes de Guanajuato ya trabaja con grupos de 25 estudiantes o menos.
Por ello, planteó que antes de establecer una medida general sería necesario identificar las escuelas que realmente enfrentan problemas de saturación y concentrar ahí los recursos.
“Estoy a favor de mejorar las condiciones en las aulas, pero con soluciones viables, presupuesto suficiente y planeación seria”, afirmó.
El debate, concluyó, no debería centrarse únicamente en cuántos alumnos caben en un salón, sino en cómo garantizar que todos los estudiantes tengan un lugar, maestros suficientes y escuelas dignas sin que las familias terminen pagando las consecuencias de una falta de planeación.



