El azul, durante años dominante en la imagen institucional del gobierno municipal, comienza a perder terreno. No ha desaparecido, pero ya no brilla igual. En su lugar, el naranja empieza a abrirse paso, primero con discreción y ahora con una presencia cada vez más evidente en los eventos oficiales encabezados por la presidenta municipal, Alejandra Gutiérrez Campos.
La escena más reciente ocurrió este martes en la explanada de la Feria, durante la presentación del programa de obra 2026. Ahí, entre luces, pantallas y materiales impresos, el naranja no solo estuvo presente: predominó.
Aunque el arco de la Calzada —ícono del escenario— mantuvo la esencia tradicional color azul, todo alrededor contaba otra historia.
Folletos con tonos cálidos, pantallas que proyectaban imágenes con matices anaranjados y una iluminación que mezclaba azul con naranja, pero inclinándose visualmente hacia este último.
El mensaje, fue claro. Y se reforzaba con el lema que acompañó el evento: “Póngale alto al ruido y a la grilla barata aquí sí trabajamos 24/7 por ti”, una frase que marcó el tono del acto, detener las críticas por la salida de la presidenta Alejandra Gutiérrez del PAN y su recién incorporación a Movimiento Ciudadano.
El cambio no ocurre en el vacío. Apenas el pasado 29 de abril, fue anunciada la incorporación de Alejandra Gutiérrez a Movimiento Ciudadano, dejando atrás más de dos décadas de militancia en el Partido Acción Nacional. Desde entonces, lo que antes era una línea institucional bien definida ha comenzado a difuminarse.
Paradójicamente, el azul aún resiste en los detalles formales: escudos oficiales, uniformes del personal y algunos elementos estructurales siguen fieles al color que ha identificado a la administración municipal por años. Pero en la narrativa visual de los eventos, el equilibrio parece haberse roto.
El evento de este martes no solo fue la presentación de obras financiadas con recursos del impuesto predial. También funcionó como un ejercicio de posicionamiento político y un breve informe de gobierno, donde se destacaron avances en seguridad, educación y obras públicas. Todo, envuelto en una nueva paleta cromática que no pasó desapercibida.
A esta lectura se suma una ausencia que también habló por sí sola. La gobernadora de Guanajuato, Libia Dennise García Muñoz Ledo, no fue invitada. Aunque se trataba de obras municipales, históricamente esto no había sido un obstáculo para su presencia en este tipo de actos. Sin embargo, tras el giro político de la alcaldesa, las formas también parecen haber cambiado.
Mientras tanto, ediles del PAN han insistido en la necesidad de respetar los colores institucionales, recordando el compromiso previo de no modificarlos. Pero en la práctica, el escenario cuenta otra versión: una en la que el naranja avanza, gana espacio y comienza a redefinir la identidad visual del gobierno leonés.
Así, sin decretos oficiales ni anuncios formales, el cambio ya se percibe. No está escrito en reglamentos, pero sí en luces, pantallas y papeles. En León, el color también hace política. Y hoy, el naranja empieza a opacar al azul.

