En política nadie se queda quieto. Mientras unos cierran ciclos, otros comienzan a explorar nuevos caminos. El Congreso de Guanajuato vive días de reacomodo: dos legisladores anuncian su salida de sus partidos y el mapa interno empieza a redibujarse.
Por un lado, la diputada local Itzel Mendoza dejó la militancia del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), instituto en el que militó durante ocho años. Su salida ocurre meses después del relevo en la dirigencia estatal y, según explicó, responde a diferencias de fondo y a una decisión basada en congruencia personal.
“Después de ocho años en el Partido Verde, hoy cierro una etapa. La congruencia con mis principios guía esta decisión”, publicó en sus redes sociales.
Mendoza señaló que las diferencias dejaron de ser circunstanciales para convertirse en estructurales, particularmente en temas vinculados con la defensa de la vida. Hasta ahora, no ha definido si se integrará a otra fuerza política, pero su salida abre un espacio que inevitablemente reconfigura equilibrios internos.
En paralelo, el diputado José Salvador Tovar Vargas confirmó su separación del PAN y de su grupo parlamentario, con la mira puesta en la alcaldía de Silao. Desde octubre de 2025 había anticipado su intención de dar este paso; hoy lo formaliza en medio de tensiones internas.
Tovar no descarta competir bajo otra bandera. Ha sostenido acercamientos con Morena y Movimiento Ciudadano, lo que añade un nuevo ingrediente al ajedrez político local.
Así, mientras unos se van, otros se acomodan. El Congreso se mueve y los partidos ajustan. En política, cada renuncia no es solo una salida: es también la antesala de una nueva jugada.

