¿Qué pasaría si alguien más pudiera decidir sobre tu dinero, tus propiedades o incluso sobre tu salud simplemente porque tienes una discapacidad?
Para evitar que esto ocurra, la diputada federal del PAN por Guanajuato, Cristina Márquez Alcalá, presentó una iniciativa para cambiar las reglas y proteger la autonomía y el patrimonio de las personas con discapacidad.

La propuesta busca dejar algo muy claro: tener una discapacidad no significa perder el derecho a decidir sobre la propia vida.
El cuidador debe ayudar, no tomar el control
La iniciativa plantea que cuando una persona necesite apoyo para realizar algún trámite o tomar una decisión, el familiar, cuidador o auxiliar pueda acompañarla y orientarla, pero no sustituirla.
Es decir, el apoyo no tendría que convertirse en una autorización para que otra persona firme, venda, cobre o decida a sus espaldas.
“Tener una discapacidad no invalida la autonomía ni la capacidad de expresar nuestra voluntad”, señaló Márquez Alcalá.
La intención es que la persona siga teniendo la última palabra sobre asuntos tan importantes como su dinero, sus bienes, su salud y sus decisiones personales.
Si hay abuso, el juez podría retirar al cuidador
La propuesta también busca que los jueces estén más pendientes de quienes desempeñen funciones de apoyo.
Si se detecta que un cuidador abusa de la confianza, realiza cobros indebidos o pone en riesgo el patrimonio de la persona, el juez podría retirarlo.
Además, si la propia persona ya no quiere que alguien la acompañe, podría solicitar un cambio.
Una discapacidad no significa perder derechos
Otro punto importante es que una valoración médica no podría utilizarse simplemente para declarar incapaz a una persona.
Los especialistas determinarían qué tipo de ayuda necesita, pero eso no significaría quitarle sus derechos ni permitir que alguien más tome el control de su vida.
“Queremos que cada persona con discapacidad en México viva con la certeza de que su voz sigue siendo la última palabra en su vida”, afirmó la diputada.
La iniciativa busca que recibir ayuda no signifique perder libertad, sino contar con el acompañamiento necesario para seguir tomando decisiones propia y proteger lo que le pertenece.



