En un hecho que refleja sensibilidad, inclusión y atención humanizada, la Secretaría de Salud de Guanajuato llevó a cabo un parto vertical en el Hospital de Especialidades Materno Infantil de León, donde una madre pudo estar acompañada no solo por su familia, sino también por su esposo con discapacidad visual total.
Luz Emilia vivió su segundo embarazo con el deseo de compartir el momento más importante con sus seres queridos. Inicialmente solicitó la presencia de su madre, Viviana, pero también pidió que su esposo, Julio —quien padece una discapacidad visual del 100%— pudiera estar presente durante el nacimiento.
Gracias al trabajo conjunto del personal médico, de enfermería y del área de Trabajo Social, se hizo posible que Julio no solo estuviera en el parto, sino que participara activamente en este momento único, recibiendo acompañamiento en todo momento para vivir la experiencia a pesar de no poder verla.
El nacimiento de José Luis se dio mediante un parto vertical, una modalidad que permite a la madre adoptar posiciones como de pie, en cuclillas o sentada, aprovechando la gravedad para facilitar el proceso. Esta técnica también brinda mayor libertad de movimiento y favorece el acompañamiento cercano de familiares.
Tras el parto, el recién nacido fue recibido en un ambiente lleno de amor, rodeado de sus padres y su abuela, logrando además el contacto piel con piel con su mamá e iniciando de manera temprana la lactancia.
La doctora Karen Tovar Ávila explicó que el parto vertical es una opción segura que cumple con todos los protocolos médicos, garantizando en todo momento la atención y vigilancia tanto de la madre como del bebé.
Este caso no solo destaca por el tipo de parto, sino por el enfoque humano e incluyente que permitió que una familia viviera plenamente uno de los momentos más importantes de su vida, demostrando que la empatía también forma parte fundamental de la atención médica.