Más de 50 mil jóvenes provenientes de distintos estados de la República Mexicana participaron este sábado en la 43 Marcha Nacional Juvenil a Cristo Rey, uno de los encuentros juveniles católicos más importantes del país, que tuvo como punto central el Cerro del Cubilete, en el municipio de Silao.
Desde la noche previa y durante la madrugada, contingentes de jóvenes comenzaron a arribar a este emblemático recinto, donde con cantos, oraciones y muestras de fe reafirmaron su compromiso espiritual en un ambiente de convivencia, esperanza y fraternidad.
El momento central del encuentro fue la celebración eucarística, encabezada por el nuncio apostólico en México, monseñor Joseph Spiteri, quien dirigió un amplio y emotivo mensaje a las y los jóvenes participantes.
Durante su homilía, el representante del Vaticano destacó que ver a miles de jóvenes reunidos “es una alegría profunda que infunde confianza en la vida, en el don recibido de Dios y en la vida de la Iglesia que peregrina en México”, subrayando que este testimonio juvenil fortalece la esperanza en un país “más fraterno, justo y solidario”.
Spiteri reconoció el cansancio físico de los asistentes tras la caminata, pero resaltó su alegría y compromiso como “testigos gozosos de la fuerza renovadora del amor de Dios”. Asimismo, recordó que aunque al regresar a sus comunidades muchos se sientan parte de minorías, la experiencia compartida les brinda una fortaleza espiritual para no perder la esperanza ante realidades como la violencia, la falta de oportunidades, el irrespeto a la dignidad humana y el deterioro del entorno natural.
El nuncio apostólico invitó a los jóvenes a inspirarse en el testimonio de los mártires de Cristo Rey, a quienes describió como personas comunes que dieron ejemplo de fidelidad, libertad de conciencia, perdón y reconciliación, recordando que “el mal no se vence con otro mal, sino con el bien”.
En su mensaje también hizo referencia a la figura del rey David como ejemplo de reconocimiento de errores, arrepentimiento y búsqueda sincera de la misericordia de Dios, exhortando a las y los jóvenes a escuchar la palabra divina y a quienes los orientan en su formación personal y espiritual.
Finalmente, monseñor Joseph Spiteri alentó a la juventud a no tener miedo, a confiar en Jesús como hermano y amigo, y a construir con Él un reino de fraternidad, paz y solidaridad, encomendando a todos los participantes a la intercesión de la Virgen de Guadalupe.
La 43 Marcha Nacional Juvenil a Cristo Rey concluyó en un ambiente de orden y fervor, consolidándose una vez más como un espacio de encuentro que refleja la vitalidad de la juventud católica en México.
