Después de décadas de gobiernos federales que dejaron el problema del agua en el aire, finalmente Guanajuato verá una solución tangible con el arranque del Plan Nacional de Tecnificación de Riego.
Esta solución durante muchos años llevó el nombre de Zapotillo o Río Verde, pero el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador lo enterró de la nada si dar alternativas para el estado.
Los Gobernadores Vicente Fox, Juan Carlos Romero, Juan Manuel Oliva, Miguel Márquez y Diego Sinhue intentaron destrabarlo y nunca pudieron, fue con este último que AMLO le quitó toda posibilidad.
Se le presentaron al Presidente alternativas, pero de plano no quiso escucharlas y mucho menos operarlas.
Hace apenas unas semanas la Gobernadora Libia Dennise logró la firma de todos los productores del distrito 11 de riego para aprovechar el agua de ese distrito y tecnificar su uso con lo que se dio un avance enorme en materia de cuidado y suministro de agua.
Por ello la Presidenta Claudia Sheinbaum anuncio junto con Libia Dennise un ambicioso proyecto, que marca un antes y un después en la lucha por garantizar el abasto de agua para la región.
Con una inversión de 6,400 millones de pesos, Guanajuato será uno de los principales beneficiarios de este plan, que busca recuperar 120 millones de metros cúbicos de agua mediante la modernización de los sistemas de riego en el Distrito 011 Río Lerma. Esto significa que, tras años de fugas, desperdicio y falta de infraestructura, por fin se dará un paso firme hacia un uso más eficiente del recurso hídrico.
Además, la estrategia contempla la construcción de un acueducto desde la presa Solís hasta León, con una inversión de 15 mil millones de pesos, lo que permitirá mejorar el suministro de agua potable en León, Silao y la capital del estado.
Guanajuato y el agua: una historia de espera
Durante décadas, el acceso al agua ha sido un problema constante en el estado. Desde proyectos inconclusos hasta promesas que nunca se materializaron, la historia del agua en Guanajuato ha estado marcada por la incertidumbre. Pero con esta nueva inversión y la colaboración entre la Federación, el gobierno estatal y los productores agrícolas, se busca cambiar este panorama de una vez por todas.
La tecnificación de riego en 10,200 hectáreas de tierras agrícolas reducirá el desperdicio del agua, asegurando que los agricultores puedan seguir produciendo sin poner en riesgo el abasto de las ciudades.
Este esfuerzo representa una victoria para los guanajuatenses, que por años han esperado soluciones reales. Ahora, con inversiones históricas y una estrategia bien definida, el estado finalmente ve una luz al final del túnel en su lucha por el agua.
