- El Programa de Equidad Regional de la Universidad de Guanajuato le permitió estudiar una carrera que parecía lejana, vivir en otra ciudad y participar en proyectos educativos en Guanajuato, Michoacán, Yucatán y Colombia.
Para María Guadalupe Mendoza Hernández, estudiar una carrera universitaria parecía un reto difícil de alcanzar. Originaria de San Juan Pan de Arriba, comunidad de San Diego de la Unión, las opciones educativas que tenía cerca de casa eran limitadas.
Hoy, mientras cursa el último semestre de la Licenciatura en Educación de la Universidad de Guanajuato (UG), su historia es muy distinta: ha participado en proyectos comunitarios, trabajado con estudiantes y docentes, viajado a diferentes estados del país y realizado una estancia académica en Cali, Colombia.
El cambio comenzó cuando conoció el Programa de Equidad Regional (PER) de la UG, una alternativa que le abrió la posibilidad de continuar sus estudios superiores.
Antes de conocer el programa, María Guadalupe ya tenía claro que quería dedicarse a algo relacionado con la educación o la pedagogía. Sin embargo, en su municipio únicamente encontraba una universidad con una sola carrera disponible, por lo que contemplaba como alternativa trasladarse a otro municipio y trabajar durante la semana para poder estudiar los fines de semana.
El PER cambió ese panorama.
A través de este programa pudo ingresar a la Universidad de Guanajuato para estudiar la Licenciatura en Educación, además de recibir un apoyo económico para cubrir los gastos relacionados con su estancia en la ciudad de Guanajuato.
Pero para ella, el beneficio fue mucho más allá de contar con un apoyo para estudiar.
“Pertenecer a Equidad Regional amplió mucho mi panorama y mi forma de ver la vida”.
De San Diego de la Unión a otros estados y hasta Colombia
Llegar a una ciudad que no conocía y separarse de su familia representó uno de sus primeros grandes retos.
Con el paso de los semestres, esa experiencia también se convirtió en una oportunidad para conocer otras realidades y poner en práctica lo aprendido en las aulas.
Como parte de su formación, María Guadalupe ha participado en estancias de desarrollo competencial, realizadas durante dos semanas cada semestre, en las que ha tenido contacto directo con diferentes comunidades y grupos de población.
Una de ellas la llevó de regreso a su comunidad de origen, donde trabajó con estudiantes de primaria y secundaria.
También participó en actividades de Resplandor Internacional, con talleres relacionados con educación y cultura.
Posteriormente, en Pátzcuaro, Michoacán, realizó una estancia en el Centro de Cooperación Regional para la Educación de Adultos en América Latina y el Caribe (CREFAL).
Ahí tuvo contacto con docentes de diferentes países y participó en proyectos de desarrollo comunitario.
Las actividades incluyeron talleres de lengua purépecha, canto e igualdad de género, además de actividades deportivas y capacitaciones en oficios como corte y confección, carpintería y herrería.
Uno de los objetivos fue generar alternativas para mujeres interesadas en aprender un oficio.
También llevó su aprendizaje hasta Yucatán
Su experiencia universitaria continuó fuera de Guanajuato.
El semestre pasado realizó una estancia en la Universidad Autónoma de Yucatán, donde trabajó junto con estudiantes de educación en un proyecto relacionado con la ludificación y gamificación, con la intención de desarrollar una propuesta que pudiera adaptarse a las necesidades del contexto local.
Pero la experiencia internacional sería uno de los capítulos más importantes de su formación.
Entre agosto y diciembre de 2025, María Guadalupe realizó una estancia académica en la Universidad del Valle, en Cali, Colombia, donde cursó materias de la Licenciatura en Educación Popular.
La experiencia le permitió conocer otra manera de entender la educación y ampliar su perspectiva más allá de las fronteras de México.
“La educación está en cualquier parte”
Para María Guadalupe, uno de los principales aprendizajes de estos años ha sido entender que la educación no ocurre únicamente dentro de un salón de clases.
Su participación en diferentes proyectos le permitió trabajar con estudiantes, docentes, mujeres, comunidades y personas de distintas edades y contextos.
“Me di cuenta de que la educación está en cualquier parte”.
Y es precisamente esa visión la que ahora lleva consigo mientras se prepara para concluir su carrera.
La estudiante reconoce que detrás de cada oportunidad también estuvo el acompañamiento de sus profesores y del Programa de Equidad Regional, tanto con recursos económicos como con orientación para enfrentar nuevos retos.
“Sin este apoyo no sería posible realizar todas estas instancias”, señaló.
Una universidad que también se vive fuera del aula
A punto de concluir su licenciatura, María Guadalupe considera que su formación no se limita a las materias que cursó durante la carrera.
Para ella, viajar, adaptarse a nuevas ciudades, convivir con personas de otros lugares y participar en proyectos sociales también forman parte de la universidad.
“A veces, cuando vamos a ingresar a la universidad, pensamos únicamente en asistir a clases y graduarnos, pero no nos detenemos a reflexionar sobre todo lo que ocurre durante el proceso”.
Su historia comenzó en una comunidad de San Diego de la Unión donde las opciones para estudiar una carrera parecían limitadas. Hoy, a unos pasos de convertirse en licenciada en Educación, María Guadalupe ha llevado su formación por Guanajuato, Michoacán, Yucatán y Colombia.
Y su conclusión resume lo que significó para ella este recorrido: el aprendizaje universitario también ocurre cuando se sale del aula y se enfrenta un mundo nuevo.


