- Con un recurso conjunto de 4.2 millones de pesos, migrantes guanajuatenses radicados en Estados Unidos, autoridades estatales y municipales hicieron realidad tres obras de infraestructura social en Santa Catarina y Dolores Hidalgo.
Aunque miles de guanajuatenses tuvieron que dejar sus comunidades para buscar oportunidades en Estados Unidos, muchos mantienen un fuerte vínculo con la tierra que los vio nacer. Una muestra de ello son las tres nuevas obras entregadas en comunidades del noreste de Guanajuato, financiadas con la suma de recursos de clubes de migrantes, gobiernos municipales y el Gobierno de la Gente.
A través del programa “Obras Sin Fronteras”, se concretaron proyectos por 4.2 millones de pesos que ahora beneficiarán directamente a familias de Santa Catarina y Dolores Hidalgo.
Las obras incluyen un Centro de Desarrollo Comunitario en Llano Blanco, Santa Catarina, así como dos plazas públicas en las localidades de El Carmen y Adjuntas del Monte, en Dolores Hidalgo.
La titular de la Secretaría de Derechos Humanos, Liz Alejandra Esparza Frausto, destacó que estos proyectos son resultado de la organización de los paisanos que, pese a vivir a miles de kilómetros de distancia, continúan aportando al desarrollo de sus comunidades de origen.
“Se organizan para seguir impulsando el desarrollo de la tierra que los vio nacer y que cada peso que envían se convierta en una obra que mejore la vida de sus familias en Guanajuato”.
La funcionaria señaló que la estrategia busca acompañar a los clubes de migrantes para que sus aportaciones se traduzcan en infraestructura que genere beneficios para quienes permanecen en las comunidades.
Un centro comunitario que nació del esfuerzo de los migrantes
En Llano Blanco, Santa Catarina, fue entregado un Centro de Desarrollo Comunitario impulsado por el Club de Migrantes “Sin Fronteras”, con sede en Salinas, California.
El nuevo espacio está pensado para convertirse en un punto de encuentro para actividades educativas, sociales y culturales, además de fortalecer la convivencia entre los habitantes.
“Cuando un club de migrantes decide invertir en su tierra, está sembrando futuro para quienes se quedaron; este Centro de Desarrollo Comunitario es la prueba de que la distancia no rompe el compromiso con la comunidad de origen”, destacó Esparza Frausto.
El presidente municipal de Santa Catarina, Rogelio Moya Cabrera, afirmó que continuarán trabajando junto con los clubes de migrantes, las comunidades y el Gobierno del Estado para generar más infraestructura que beneficie a las familias de las localidades.
El Carmen estrena plaza para las familias
En El Carmen, Dolores Hidalgo, los habitantes recibieron una nueva plaza pública promovida por el Club de Migrantes “Placita del Carmen”, radicado en Austin, Texas.
El proyecto fue complementado por el gobierno municipal con juegos recreativos para niñas y niños, con la intención de convertir el espacio en un sitio seguro para la convivencia y el esparcimiento familiar.
“Seguiremos trabajando de la mano con los clubes de migrantes y con el Gobierno del Estado, porque juntos podemos llevar más infraestructura y espacios dignos a cada comunidad de Dolores Hidalgo”, señaló el alcalde Adrián Hernández Alejandri.
También Adjuntas del Monte tiene nueva plaza
La jornada concluyó en Adjuntas del Monte, donde fue inaugurada otra plaza pública gestionada por el Club de Migrantes “Mi Plaza Adjuntas del Monte”, con sede en El Campo, Texas.
Al igual que en El Carmen, el municipio incorporó juegos infantiles para que niñas y niños cuenten con un espacio destinado a la recreación y convivencia familiar.
De las remesas a obras que se quedan en las comunidades
Más allá de las cifras, las tres obras muestran cómo las aportaciones colectivas de los migrantes pueden convertirse en infraestructura que permanece en sus comunidades de origen.
Los clubes de paisanos funcionan como un vínculo entre quienes emigraron y las familias que permanecen en Guanajuato. A través de esquemas de cofinanciamiento, sus aportaciones se suman a recursos de la Secretaría de Derechos Humanos y de los ayuntamientos para hacer posibles proyectos que atienden necesidades de las localidades.
En este proceso también participan los llamados “clubes espejo”, que coordinan las acciones desde Guanajuato con los clubes establecidos en Estados Unidos.
Así, el dinero que los paisanos reúnen desde el extranjero no solo representa una ayuda económica para sus familias: también puede transformarse en plazas, centros comunitarios y espacios para que las nuevas generaciones convivan y desarrollen actividades en sus propias comunidades.
Las tres obras entregadas en Santa Catarina y Dolores Hidalgo son, de esta manera, una muestra de cómo la organización de los guanajuatenses que viven en Estados Unidos puede mantener viva la conexión con sus raíces y contribuir al desarrollo de los lugares que dejaron atrás.



