Entre maquillaje, arte escénico y mucha autenticidad, el drag se convirtió en una herramienta de reflexión, resistencia y libertad en la Universidad de Guanajuato.
En el marco del 17 de mayo, Día Internacional contra la Homofobia, Lesbofobia, Bifobia y Transfobia, estudiantes de la Escuela de Nivel Medio Superior de Irapuato vivieron un encuentro especial con Gerardo Reyes Toledo, conocido en el escenario como Matraka Traka, una de las figuras más representativas del drag mexicano.
Durante la charla, la artista guanajuatense compartió cómo el drag nació en su vida como una forma de resistencia frente a las barreras y prejuicios sociales.
“Creo que el drag surge desde un punto de resiliencia y de lucha”, expresó ante las y los jóvenes.
Matraka explicó que este arte va mucho más allá del vestuario o el espectáculo. Es una forma de expresión que históricamente ha permitido a muchas personas crear espacios seguros, mostrarse como realmente son y desafiar los roles que la sociedad les ha impuesto.
Recordó cómo figuras como RuPaul ayudaron a llevar esta cultura de los espacios underground a la televisión mundial, visibilizando historias de personas que durante años fueron rechazadas o invisibilizadas.
“Si hay una persona LGBT que no entiende quién es o vive en un entorno hostil, ver estas historias puede ayudarle a entender que no está sola”, compartió.
Originaria de Purísima del Rincón, Matraka Traka también habló sobre cómo ha construido una identidad artística profundamente ligada a la cultura mexicana. Inspirada desde pequeña por el arte, la danza y el vestuario tradicional, hoy fusiona esos elementos para contar historias desde el escenario.
Para ella, el drag es también teatro, sátira, exageración y creatividad llevada al límite.
“Es jugar con elementos de lo masculino y lo femenino. Es encontrar tu propia expresión”, dijo.
Más allá del maquillaje y el performance, el encuentro dejó un mensaje claro para las juventudes: atreverse a ser auténticas.
La artista invitó a las y los estudiantes a creer en sus ideas, abrazar su creatividad y darse tiempo para conocerse, incluso cuando ese proceso resulte incómodo.
“Son jóvenes, tienen mucha vida por delante. Tienen la libertad de decidir quiénes son hoy y quiénes quieren ser mañana. Está bien cambiar. Lo importante es atreverse”, expresó.
Con este diálogo, la Universidad de Guanajuato abrió un espacio para hablar de diversidad, identidad y derechos humanos desde el arte, demostrando que el escenario también puede convertirse en un lugar de resistencia, aprendizaje y acompañamiento frente al odio.


