Gracias a un manejo médico especializado y multidisciplinario, un embarazo gemelar considerado de alto riesgo extremo logró concluir de manera exitosa, permitiendo el nacimiento de los gemelos Lizandro y Paolo en León, Guanajuato, pese a que su madre enfrentaba un diagnóstico delicado que ponía en riesgo su vida y la de los bebés.
La madre, Karla, de 36 años y originaria de León, llegó con lupus eritematoso sistémico descontrolado, síndrome de antifosfolípidos, además de hipertensión pulmonar, daño renal y otras complicaciones asociadas al embarazo, lo que hacía que el pronóstico médico fuera desfavorable.
De acuerdo con la jefa del Departamento de Medicina Materno Fetal del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), María del Socorro Heredia Borja, el caso es considerado un éxito médico, ya que, pese a las múltiples comorbilidades, se logró prolongar la gestación hasta la semana 30, lo que representó un beneficio vital tanto para la madre como para los recién nacidos.
La paciente fue atendida en un hospital de tercer nivel, donde recibió seguimiento estricto y atención integral con la participación de especialistas en Medicina Materno Fetal, Cardiología, Neumología, Reumatología, Nefrología, Terapia Intensiva y Medicina Interna, lo que permitió un control constante y decisiones clínicas oportunas.
Fue la Unidad Médica de Alta Especialidad (UMAE) Hospital de Gineco-Pediatría No. 48 del Centro Médico Nacional del Bajío (CMNB), del IMSS en León.
El subespecialista en Medicina Materno Fetal, Mauricio Antonio Silva Delgado, explicó que la vigilancia inició desde las primeras etapas del embarazo y se extendió al puerperio inmediato y tardío, además de la atención especializada para los gemelos, quienes por su condición de prematuros permanecieron 30 días en Terapia Intensiva Neonatal.
Actualmente, tanto la madre como los bebés continúan bajo seguimiento médico. El especialista destacó que la medicina moderna permite hoy mejor control de embarazos complejos, generando historias de éxito que impactan de manera positiva en la calidad de vida futura de las madres y sus hijos.
Karla compartió que este fue su quinto embarazo, pero apenas el segundo que logra concluir, y expresó su gratitud por la atención recibida. Señaló que la vigilancia constante, el acceso a medicamentos completos y el acompañamiento del personal médico fueron clave para enfrentar cada complicación.
“Siempre tuve fe. Aquí me sentí tranquila porque sabía que estaba vigilada. Veo un milagro de Dios y de los doctores”, expresó emocionada, al tiempo que reconoció el apoyo recibido a través del Programa Mamá Canguro y Mamá Lactante, fundamentales para fortalecer a sus bebés.
