Tres décadas después de su nacimiento, Servicios Educativos del Bajío A.C. (SEBAJ) celebró su 30 aniversario con una velada llena de emoción, recuerdos y reconocimientos en el Museo de Arte e Historia de Guanajuato. Más que un festejo, fue un homenaje a miles de voluntarios y familias que han construido, junto a la organización, una historia de transformación social en el Bajío.
Un proyecto que nació para cambiar realidades
Germán Estrada Laredo, fundador del SEBAJ, recordó los inicios: un grupo de universitarios decidido a trabajar directamente con las comunidades más necesitadas. “No entregamos despensas, enseñamos a pescar”, expresó, reafirmando la esencia que ha guiado el trabajo de la asociación: brindar herramientas, no depender de ayudas temporales.
Ese enfoque ha permitido crear programas como Alimenta, que impulsa huertos familiares, educación nutricional y proyectos que hoy están mejorando los hábitos de cientos de niñas, niños y adolescentes. “Ver a los pequeños interesarse por comer sano es nuestro mayor logro”, compartió la Mtra. Mirel Monserrat Rodríguez, docente que ha sido parte del proceso.
Un impacto que se cuenta en miles de historias
Durante el evento se destacó que el SEBAJ ha atendido directamente a más de 52 mil personas y ha logrado un impacto indirecto en más de 250 mil habitantes de 15 municipios. Entre esos logros se recordó el caso de la “Muñeca Pina”, un proyecto que permitió a mujeres artesanas generar ingresos propios y mejorar su calidad de vida.
Las autoridades estatales reconocieron públicamente este trabajo. Karina Cifuentes, en representación de la Gobernadora, calificó al SEBAJ como “una mano extendida que abre puertas donde otros encuentran muros”.
En el mismo sentido, Daniel Maldonado, de la Secretaría de Gobierno, resaltó el valor de la sociedad civil organizada para llegar a los rincones donde el apoyo más se necesita.
Fotografías que cuentan la historia del Bajío
La celebración también fue el marco para inaugurar la exposición fotográfica “SEBAJ: 30 Años de Caminar en el Bajío”, curada por Daniel Arroniz. La muestra reúne imágenes rescatadas de archivos y calendarios antiguos que hoy cobran un nuevo significado: narrar el esfuerzo, la constancia y la dignidad de miles de personas.
“No buscamos fotos bonitas, buscamos fotos verdaderas”, explicó el curador, subrayando que cada imagen es un testimonio del trabajo comunitario.
Un reencuentro que se volvió celebración
La noche reunió a fundadores, voluntarios de diferentes épocas, colaboradores y familias que han sido parte de la organización. Hubo abrazos, recuerdos y la certeza de que el SEBAJ ha logrado unir generaciones alrededor de un mismo propósito: servir.
Treinta años después, la misión sigue viva
El SEBAJ cerró la conmemoración con un mensaje contundente: el compromiso continúa.
Para la organización, educar es un acto de resistencia contra la pobreza, y su meta es seguir llevando oportunidades y herramientas a quienes más lo necesitan.
La asociación agradeció a autoridades, aliados, voluntarios y asistentes por acompañar este momento histórico y mantener vivo un proyecto que ha cambiado el rumbo de miles de familias.
