El secretario de Salud de Guanajuato, Gabriel Cortés Alcalá, informó que Yanet Guadalupe, de 22 años, y su hijo Uriel, de 2 años, originarios de Dolores Hidalgo pero residentes de la Ciudad de México, continúan en estado grave tras resultar heridos en la explosión de una pipa de gas ocurrida el pasado 10 de septiembre en el puente de La Concordia, en Iztapalapa.
El funcionario detalló que el pequeño Uriel fue trasladado a la ciudad de Gálvez, en Estados Unidos, para continuar con su tratamiento especializado, mientras que su madre permanece hospitalizada en la capital del país con quemaduras en cerca del 60 por ciento de su cuerpo.
“Están graves todavía. Uno de ellos, el bebé, fue trasladado a la ciudad de Gálvez, en Estados Unidos. Son secuelas que se irán resolviendo con el paso del tiempo, pero es una evolución lenta; las quemaduras son importantes”, explicó Cortés Alcalá.
Añadió que el proceso de recuperación para pacientes con quemaduras extensas puede prolongarse de tres a cuatro meses, debido al número de cirugías, injertos de piel y limpiezas quirúrgicas que requieren.
“La cantidad de cirugías que recibe una persona con quemaduras de injertos de piel, principalmente también de aseos quirúrgicos, depende de la evolución de las lesiones”, indicó el titular de Salud.
Cortés Alcalá señaló además que el Gobierno del Estado, a través del Instituto Nacional de Rehabilitación, ha brindado apoyo con insumos médicos para la atención de los pacientes guanajuatenses.
Hasta la última actualización oficial, la tragedia en Iztapalapa ha dejado un saldo de 31 personas fallecidas y 13 hospitalizadas, entre ellas Yanet y su hijo, quienes continúan en la lucha por su recuperación.


