Este domingo, más de 200 personas entre pacientes, familiares y activistas se unieron a la marcha nacional contra la escasez de medicamentos oncológicos en el sistema de salud pública, exigiendo al Gobierno Federal garantizar el abasto oportuno y completo para quienes luchan contra el cáncer.
La movilización en León inició poco después de las 10:00 de la mañana en el Arco de la Calzada y concluyó en la Plaza Principal del Centro Histórico. Convocados a vestir de blanco y portar un oso de peluche —destinado a ser donado a niñas y niños con cáncer—, los participantes corearon consignas como “¡Hoy marcho por ti!”, “¡Queremos medicinas!” y “IMSS Bienestar, desastre nacional”.
La protesta formó parte de la jornada realizada este fin de semana en distintas ciudades del país. En Guanajuato, las acciones comenzaron el sábado en Salamanca y continuaron este domingo en la capital zapatera. Entre los asistentes había niñas, niños y adultos diagnosticados con la enfermedad, quienes caminaron junto a sus familias portando pancartas con mensajes de exigencia y esperanza.
De acuerdo con asociaciones civiles, un tratamiento contra el cáncer en el sector privado puede costar en promedio hasta dos millones de pesos mensuales, una cifra inalcanzable para la mayoría de las familias. En etapas avanzadas, los costos se vuelven imposibles de cubrir sin apoyo institucional.
Anahí Thomsen, representante de Nariz Roja León, lamentó que el desabasto persista desde hace siete años en las instituciones federales de salud:
“Se han hecho diferentes gestiones y acuerdos para garantizar las claves completas de medicamentos, pero nunca llegan a tiempo. El Gobierno Federal prometió que en julio estarían todas, y seguimos sin tenerlas. Hay niños y mujeres que no pueden acceder a tratamientos completos, y eso está poniendo en riesgo su vida. No le puedes decir al cáncer ‘espérame porque no tengo medicina’”.
En Guanajuato, las organizaciones civiles tienen un registro de más de 700 personas que actualmente esperan recibir medicamentos oncológicos, lo que mantiene en alerta a familias y colectivos, que advierten que seguirán manifestándose hasta que la promesa de abasto sea una realidad.
