La reciente muerte de Ozzy Osbourne, ícono del rock y vocalista de Black Sabbath, ha revivido un episodio poco conocido pero muy significativo en la historia de León, Guanajuato: el día que se prohibió oficialmente un concierto de su legendaria banda en la ciudad.
Corría el año 1989 cuando la Presidencia Municipal de León emitió un comunicado tajante en la prensa nacional.
“No hay ni habrá permiso para el Concierto de Rock de Black Sabbath”.
La razón, según el documento oficial fechado el 19 de octubre de 1989, era múltiple:
- Consideraban el concierto un instrumento para el consumo de drogas.
- Lo veían como motivo para actos vandálicos y desorden.
- Afirmaban que no se contaba con suficientes elementos policiales para un evento de tal magnitud.
- Y remataban con la supuesta repulsa de la mayoría de los habitantes a ese tipo de “conciertos”.
La postura municipal fue contundente.
“Jamás ha dado, ni dará permiso (y no cederemos a ninguna presión)”.
El veto generó polémica a nivel nacional, y el concierto —que se preveía como un hito para los fans del rock en México— nunca se llevó a cabo en León.
Hoy, tras el fallecimiento del llamado “Príncipe de las Tinieblas”, este fragmento de la historia local vuelve a resonar. Mientras el mundo rinde homenaje a Ozzy Osbourne por su legado musical, en León se recuerda el día en que su presencia fue declarada persona non grata por el gobierno municipal.
En ese entonces el Alcalde era el panista Elíseo Martinez Perez pieza clave para evitar que el artista se presentará.
Una anécdota que muestra cómo ha cambiado —para bien— la relación entre la música, la cultura y la ciudad.
