En la primera votación del cónclave en el que se busca elegir al sucesor del Papa Francisco, el humo que sale de la Capilla Sixtina en el Vaticano es negro, indicando que aún no hay un nuevo Papa. Con esta señal, la Iglesia católica y sus aproximadamente 1.400 millones de seguidores en todo el mundo deberán esperar más tiempo para conocer el nombre del próximo Sumo Pontífice.
El humo negro simboliza que ningún candidato cardenal logró alcanzar las dos terceras partes necesarias para ser proclamado Papa en esta primera ronda. Era una expectativa general que la elección no culminara en esta primera votación, por lo que se espera que el cónclave continúe durante los próximos días, en un encierro que podría extenderse por un período indefinido. Los cardenales permanecen en la Casa Santa Marta y otras dependencias dentro del Vaticano durante este proceso.
¿Qué sigue en el proceso?
Según lo establecido en la Constitución Apostólica, si después de tres días de votaciones (es decir, doce escrutinios) los cardenales no logran ponerse de acuerdo, las sesiones se suspenderán por un día. Durante esta pausa, podrán dedicar tiempo a la oración, al diálogo libre y a escuchar una breve exhortación espiritual del primer diácono de la capilla.
En esta ocasión, y si las votaciones continúan sin resultados, la próxima pausa podría ser el domingo, tras trece votaciones infructuosas, que incluyen la de la tarde del miércoles y las cuatro del jueves, viernes y sábado.
El proceso del cónclave en los días siguientes alternará ciclos de siete votaciones seguidas de recesos, hasta que finalmente se logre la elección del nuevo Papa.
