La actriz y cantante Imelda Tuñón enfrentó una nueva ola de polémica luego de que se viralizara un video en redes sociales en el que se le observa en medio de una fuerte discusión y aparentemente golpeándose mientras su fallecido esposo, el cantante Julián Figueroa, la graba.
El material fue difundido públicamente por el periodista Javier Ceriani y ha generado reacciones encontradas en el público y en medios de comunicación nacionales.
En respuesta a la difusión del video, Tuñón utilizó sus redes sociales oficiales para ofrecer su versión de los hechos y señalar que el contenido fue filtrado sin su consentimiento.
La actriz acusó directamente a Marco Chacón, esposo de la actriz Maribel Guardia, de ser la persona que tenía acceso al dispositivo donde estaba el material y de haberlo filtrado a terceros, lo cual, afirmó, constituye una violación a su privacidad.
Imelda Tuñón sostuvo que el video fue sacado de contexto y que responde a una situación de violencia doméstica que ella asegura haber vivido con Figueroa, versión que ha reiterado en varios mensajes publicados en su cuenta de Instagram. Además, anunció que buscará ampararse bajo la Ley Olimpia —la legislación mexicana que sanciona la difusión no consentida de contenido íntimo— y procedería legalmente contra quien resultara responsable de la filtración de las imágenes.
Según el material difundido, en algunos fragmentos de la grabación se oye al fallecido Julián Figueroa decir que tiene todo documentado en caso de que Imelda lo agreda, mientras ella le pide que se retire.
El video ha sido retomado por diversos medios y ha alimentado la disputa mediática y legal entre Tuñón y la familia Figueroa, especialmente en el contexto de la custodia de su hijo, José Julián.
La viralización del video no solo ha generado un debate sobre la privacidad y el consentimiento en la difusión de contenidos sensibles, sino que también ha provocado una ola de críticas y memes en redes sociales, donde usuarios han debatido sobre el comportamiento de la actriz, las implicaciones éticas de compartir material íntimo y la responsabilidad de los medios y personas que lo replicaron. La polémica continúa mientras se esperan avances en las posibles acciones legales anunciadas por Tuñón.
