Alejandro Landero, actor mexicano recordado por su papel de Rigoberto “Rigo” Camacho en la telenovela Rosa Salvaje (1988) —donde compartió créditos con Verónica Castro y Guillermo Capetillo—, ha vuelto al foco mediático por una realidad muy distinta a la de sus años de éxito.
El actor fue captado en la vía pública de la Ciudad de México, sentado en una banca de la colonia Condesa, acompañado de sus mascotas —tres gatos y un perro—, y rodeado de sus pocas pertenencias, lo que generó una fuerte ola de preocupación y solidaridad ciudadana.
La viralización y el llamado de ayuda
El punto de inflexión llegó cuando un video, publicado por una vecina identificada como Verónica en la red social X, mostró a Landero en la calle Mazatlán, entre Juan de la Barrera y Agustín Melgar, pidiendo ayuda. En dicho clip señalaban que “se quedó sin trabajo y se encuentra en situación de calle con sus tres gatitos y su perrito, a los que no quiere dejar”.
La difusión del material generó que figuras públicas como la conductora Andrea Legarreta hicieran un llamado desde los medios para que la industria del entretenimiento “le ponga el ojo” a Landero y reciba apoyo.
Su versión: matiz sobre la realidad
Ante la amplia difusión del caso, Landero ofreció su versión: afirmó que la situación había sido “exagerada”, que no vive en la calle como se planteó originalmente, que ya le habían prestado una casa y que planea trasladarse a Puerto Vallarta para iniciar un proyecto de conciencia sobre discapacidades visibles e invisibles.
También aseguró que dejó de trabajar como actor hace más de tres décadas —y que su carrera concluyó hace unos 33 años—.
Respecto a su salud, dio a conocer que vive con diagnósticos de autismo y trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), lo que le permite explicar en parte su actual camino y objetivos personales.
¿Y ahora? Lo que viene
Landero manifestó que busca establecerse en Puerto Vallarta, con un proyecto para turismo incluyente, en el que se incluyan servicios para personas con discapacidad, y planea crear contenido para compartir su propia historia de vida.
Desde el entorno vecinal de la colonia Roma-Condesa impulsaron el apoyo inmediato: un albergue temporal y ayuda vecinal fueron gestionados tras la viralización del video.
