Ismael “El Mayo” Zambada, uno de los capos históricos del narcotráfico mexicano y líder del Cártel de Sinaloa, se declaró culpable este 25 de agosto en una corte federal de Brooklyn, Nueva York, de dirigir una empresa criminal dedicada al tráfico de drogas hacia Estados Unidos.
Con esta admisión, la Fiscalía renunció a solicitar la pena de muerte y dejó como castigo máximo la cadena perpetua. Zambada, de 77 años, aceptó dos cargos federales: conspiración bajo la Ley RICO y administración de una empresa criminal continua.
Durante la audiencia, reconoció que el Cártel de Sinaloa financió sobornos a policías, militares y funcionarios mexicanos, además de admitir que la organización ordenó asesinatos y controló durante décadas las rutas de cocaína, heroína y fentanilo. Ante el juez Brian Cogan, el capo expresó arrepentimiento y pidió disculpas por el daño causado en ambos países.
El juez fijó la sentencia para el 13 de enero de 2026 y estableció además una multa millonaria que asciende a 15 mil millones de dólares, misma que será cubierta con la incautación de bienes de la organización.
El acuerdo judicial se enmarca en una política estadounidense más amplia que, en los últimos años, ha optado por no aplicar la pena capital en casos de capos mexicanos con el fin de facilitar pactos de culpabilidad y agilizar procesos legales.
La detención de Zambada, ocurrida en julio de 2024 junto con Joaquín Guzmán López, hijo de “El Chapo”, desató una pugna interna en el Cártel de Sinaloa que todavía mantiene elevados niveles de violencia en esa región.
La confesión de Zambada cierra uno de los procesos criminales más largos de la historia reciente y abre interrogantes sobre posibles colaboraciones futuras con las autoridades estadounidenses.
