La Universidad de Guanajuato (UG) se vio envuelta en una fuerte polémica tras inaugurar en su Galería Jesús Gallardo la exposición Iconoclasia, una serie de esculturas creadas por el artista Eder Martínez, que reinterpretan la crucifixión de Jesús desde una perspectiva crítica y contemporánea. La muestra fue retirada de manera anticipada tras múltiples expresiones de rechazo por parte de comunidades religiosas, especialmente católicas.
La exposición, parte del trabajo académico de un estudiante de Artes Visuales, incluía esculturas de Cristo modificadas de manera provocadora: crucificado de cabeza, con tatuajes, menstruando, vestido de mujer, e identificado con la comunidad LGBT+, entre otras representaciones. De acuerdo con el autor, el objetivo de la obra era “provocar una reflexión crítica sobre los símbolos religiosos y cómo la sociedad ha interpretado los textos sagrados”.
Sin embargo, la respuesta de diversos sectores religiosos no se hizo esperar. La Arquidiócesis de León emitió un comunicado en el que expresó su “profunda indignación y rechazo” ante el uso de símbolos sagrados de manera que consideraron “irrespetuosa y ofensiva”. En su pronunciamiento, la arquidiócesis destacó que si bien la libertad de expresión es un valor fundamental, esta no debe utilizarse para “vulnerar la dignidad de lo sagrado ni herir los sentimientos de los fieles”.
Paralelamente, a través de la plataforma Actívate, se lanzó una campaña para exigir el retiro de la exposición, la cual alcanzó más de mil 700 firmas en apenas unos días.
Ante el incremento de las tensiones, la Universidad de Guanajuato anunció el cierre anticipado de la exposición. En un comunicado oficial, la institución señaló que la decisión se tomó “con el propósito de resguardar la integridad de la comunidad universitaria y la armonía social”. No obstante, también reiteró su compromiso con la libertad académica, la pluralidad de ideas y el respeto a la diversidad de creencias.
“La exposición formaba parte del proceso formativo de un alumno en su taller terminal. Cada proyecto estudiantil surge en un contexto de investigación y diálogo, sin la intención de agraviar a ningún sector de la sociedad”, subrayó la Universidad.
Mientras algunos sectores han defendido la exposición como una manifestación legítima del arte contemporáneo y del derecho a la libre expresión, otros han considerado que se cruzaron límites al utilizar símbolos profundamente sagrados para una mayoría de mexicanos.
El caso reabre el debate sobre los límites entre arte, libertad de expresión y respeto a lo religioso en una sociedad marcada por su diversidad de creencias y visiones del mundo.
