La muerte del ingeniero, ocurrida este miércoles 28 de octubre, representa la partida de uno de los personajes que contribuyeron a transformar la competencia política en México, después de décadas de predominio del Partido Revolucionario Institucional (PRI). Su carrera abarcó más de seis décadas, desde su militancia priista hasta su papel como referente histórico de la izquierda y promotor de una mayor apertura democrática
La presidenta Claudia Sheinbaum expresó sus condolencias y reconoció la influencia de Cárdenas en la vida pública nacional. También hubo reacciones de otros dirigentes políticos, incluidos antiguos adversarios, quienes destacaron su participación en la construcción de una oposición con mayor peso electoral.
¿Quién fue Cuauhtémoc Cárdenas y por qué marcó la política mexicana?
Cuauhtémoc Cárdenas nació el 1 de mayo de 1934 en la Ciudad de México. Fue hijo del general Lázaro Cárdenas del Río, presidente de México entre 1934 y 1940, cuyo gobierno pasó a la historia por impulsar el reparto agrario y decretar la expropiación petrolera de 1938.
Sin embargo, el ingeniero construyó su propia carrera política y terminó protagonizando una de las rupturas más importantes dentro del partido que había gobernado México durante décadas.
Estudió Ingeniería Civil en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), profesión que ejerció antes de dedicarse de lleno a la actividad pública. Su formación técnica y su origen familiar lo acercaron a los temas de desarrollo, soberanía nacional y administración de los recursos del país.
De militante del PRI a opositor del sistema
Cárdenas inició su militancia en el PRI en 1954. Durante años participó en la vida política del partido, pero con el tiempo cuestionó los mecanismos mediante los cuales se elegían a los candidatos y se concentraba el poder.
En 1980 ganó la gubernatura de Michoacán, cargo que ocupó hasta 1986. Durante su administración consolidó su presencia política y mantuvo una relación con sectores que demandaban cambios dentro del sistema priista.
El punto de quiebre llegó en 1986 y 1987, cuando, junto con figuras como Porfirio Muñoz Ledo e Ifigenia Martínez, impulsó la llamada Corriente Democrática del PRI, que exigía mayor democracia interna y rechazaba que la candidatura presidencial se decidiera mediante la imposición de la dirigencia y del presidente en turno.
Ante la falta de apertura, Cárdenas y otros integrantes rompieron con el partido. Aquella decisión abrió una nueva etapa para la oposición mexicana.
La elección de 1988: el episodio que cambió la historia
En 1988, Cárdenas fue candidato presidencial del Frente Democrático Nacional, una coalición que reunió a distintas fuerzas políticas y sociales inconformes con el régimen.
La elección del 6 de julio se convirtió en uno de los episodios más controvertidos de la historia electoral mexicana. Durante el conteo de votos se reportó una interrupción del sistema de cómputo, conocida popularmente como la caída del sistema. Posteriormente, la autoridad electoral declaró ganador al candidato priista Carlos Salinas de Gortari.
Cárdenas y sus simpatizantes denunciaron fraude electoral. La falta de confianza en los resultados y las protestas que siguieron alimentaron un movimiento nacional que exigía elecciones más transparentes y una competencia política real.
Aunque el resultado oficial no le otorgó la Presidencia, su candidatura reunió a una amplia oposición y contribuyó a debilitar el predominio del PRI. Las demandas de democratización que acompañaron aquel proceso se convirtieron en parte fundamental de las reformas políticas posteriores.
La elección de 1988 también dejó una pregunta que acompañaría durante décadas a la política mexicana: ¿qué habría ocurrido si se hubieran reconocido como válidos los reclamos de quienes sostenían que Cárdenas había ganado?
Fundador del PRD y referente de la izquierda
Tras la elección presidencial, Cárdenas encabezó los esfuerzos para dar continuidad al movimiento democrático mediante una organización política.
En 1989 participó en la fundación del Partido de la Revolución Democrática (PRD), que durante años se convirtió en una de las principales fuerzas opositoras del país. El partido reunió a exmilitantes priistas, organizaciones de izquierda y otros grupos que buscaban construir una alternativa al gobierno.
El proyecto defendía, entre otros temas, una mayor justicia social, la participación del Estado en sectores estratégicos de la economía, la soberanía nacional y la ampliación de los derechos democráticos.
Cárdenas volvió a competir por la Presidencia en 1994 y 2000, pero no logró ganar ninguna de esas elecciones. Aun así, su papel fue decisivo para consolidar una izquierda con presencia electoral nacional y capacidad de disputar el poder mediante las urnas.
En 1997 hizo historia como primer jefe de Gobierno electo de la capital
Uno de sus mayores triunfos políticos llegó en 1997, cuando ganó la elección para encabezar el entonces Distrito Federal.
Hasta ese momento, la capital del país no había tenido un jefe de Gobierno elegido directamente por sus habitantes. Cárdenas se convirtió en el primero en ocupar ese cargo por voto popular, con lo que abrió una nueva etapa en la vida política de la Ciudad de México.
Su llegada al gobierno capitalino representó una derrota significativa para el PRI y permitió que la izquierda asumiera por primera vez la conducción de una de las entidades políticas y económicas más importantes del país.
Durante su administración, entre 1997 y 1999, impulsó una agenda con énfasis social y atención a las demandas de sectores populares. Su gestión también contribuyó al desarrollo de la autonomía política de la capital. Dejó el cargo para buscar nuevamente la Presidencia en el año 2000.
Su relación con López Obrador y sus diferencias con Morena
La trayectoria de Cárdenas también estuvo ligada a la de Andrés Manuel López Obrador, quien posteriormente se convirtió en otra de las principales figuras de la izquierda mexicana.
Ambos compartieron espacios políticos dentro del PRD y coincidieron en la búsqueda de una transformación del sistema político. López Obrador ganó la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México en el año 2000, después de que Cárdenas encabezara la primera administración elegida por voto popular.
Con el paso de los años, sin embargo, Cárdenas tomó distancia de algunas decisiones de su antiguo partido y de López Obrador. En 2014 renunció al PRD, en medio de diferencias relacionadas con la dirección de la organización y su postura ante la crisis de Guerrero tras la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa.
Aunque su protagonismo electoral disminuyó, mantuvo un lugar relevante en las discusiones sobre la democracia, la política energética y el rumbo de la izquierda mexicana.
Su legado en la defensa del petróleo y la soberanía nacional
La defensa de los recursos energéticos fue una constante en la trayectoria de Cárdenas, en parte por la influencia histórica de su padre, quien decretó la expropiación petrolera de 1938.
El ingeniero defendió la participación del Estado en sectores estratégicos y sostuvo una visión de desarrollo vinculada con la soberanía nacional. También respaldó causas sociales y mantuvo interlocución con distintos movimientos políticos, incluido el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).
En marzo de 2026, la presidenta Claudia Sheinbaum lo designó al frente de la Comisión Consultiva de Petróleos Mexicanos (Pemex), creada para analizar asuntos del sector energético y formular recomendaciones para la empresa estatal.
Ese nombramiento representó uno de sus últimos encargos públicos de relevancia, al mantenerlo vinculado a uno de los temas que marcaron su vida política.
¿Qué se sabe sobre su fallecimiento?
Cuauhtémoc Cárdenas murió el miércoles 28 de octubre de 2026, a los 92 años, en la Ciudad de México. La noticia fue confirmada por medios nacionales e internacionales y reconocida públicamente por la presidenta Claudia Sheinbaum.
De acuerdo con información publicada por La Jornada, personas cercanas a la familia señalaron que padecía cáncer desde hacía tiempo. Hasta el momento, esa información debe atribuirse a dichas fuentes periodísticas, ya que no se ha localizado una comunicación familiar que detalle oficialmente la causa de muerte.
Sus restos serán velados este jueves 29 de octubre en el Panteón Francés de la Ciudad de México, según la información publicada por La Jornada.
Le sobreviven sus tres hijos: Lázaro, Cuauhtémoc y Camila Cárdenas Batel. Su esposa, Celeste Batel, falleció en octubre de 2021
Las reacciones políticas ante su muerte
La presidenta Claudia Sheinbaum lamentó el fallecimiento y destacó el papel que desempeñó Cárdenas en la apertura democrática del país. Recordó particularmente el movimiento pacífico que encabezó en 1988 y su defensa de la soberanía nacional.
El expresidente Andrés Manuel López Obrador también reconoció su importancia histórica y lo señaló como uno de los precursores del movimiento democrático que transformó la política mexicana. Otros dirigentes y figuras de distintos partidos expresaron sus condolencias, lo que reflejó el reconocimiento que alcanzó incluso entre quienes no compartían sus posiciones.
Además, la UNAM creó recientemente la Cátedra Cuauhtémoc Cárdenas para reconocer su trayectoria y sus aportaciones a la democratización del país. El homenaje académico refuerza la relevancia histórica que se le atribuye en el estudio de la política contemporánea mexicana.
Un legado que va más allá de sus derrotas electorales
Cuauhtémoc Cárdenas nunca llegó a la Presidencia de México, pese a competir en tres ocasiones. Sin embargo, su influencia no se mide únicamente por los cargos que ocupó o las elecciones que perdió.
Su ruptura con el PRI, la movilización ciudadana de 1988, la fundación del PRD y su triunfo en la Ciudad de México contribuyeron a modificar un sistema político en el que la oposición enfrentaba enormes dificultades para acceder al poder.
Su trayectoria también estuvo marcada por debates y diferencias dentro de la propia izquierda, así como por los límites de los proyectos políticos que encabezó. Pero su papel como uno de los principales promotores de la competencia electoral y de la apertura democrática permanece como una parte fundamental de la historia nacional.
Con su muerte, México despide a uno de los protagonistas de la transición democrática: un político que desafió al partido dominante, abrió camino a la izquierda electoral y dejó una huella que continúa presente en la vida pública del país.


