- El atleta leonés competirá en los 3 mil metros planos el próximo 8 de noviembre; a sus 17 años, ya rompió un récord nacional que tenía 21 años vigente y conquistó títulos internacionales.
Dpe entrenar después de clases y recorrer el camino desde Las Joyas hasta una pista de atletismo, a representar a México en una competencia internacional en África. Así es la historia de Pedro Jaramillo Salinas, el joven leonés que está a punto de cumplir uno de sus mayores sueños: correr por su país en los Juegos Olímpicos de la Juventud Dakar 2026.
El próximo 8 de noviembre, Pedro competirá en la prueba de los 3 mil metros planos, con la ilusión de conquistar una medalla y volver a vivir uno de los momentos que más lo han marcado: escuchar el Himno Nacional mientras la bandera de México ondea en lo más alto.
“Estoy nervioso, contento y orgulloso de volver a representar los colores de México. Siempre soñé con ir a competencias internacionales y ahora tengo la oportunidad de participar en una competencia mundial. Voy a aprovechar esta oportunidad que se me está dando y voy a dar lo máximo”, comparte el atleta.
Su llegada a Dakar no es casualidad. Detrás de esta oportunidad hay años de entrenamiento, sacrificios familiares, obstáculos económicos y una trayectoria que comenzó cuando sus planes eran muy distintos: Pedro soñaba con convertirse en futbolista profesional, hasta que descubrió que su futuro estaba en las carreras de medio fondo.
De Las Joyas a conquistar las pistas
El cambio llegó cuando conoció al entrenador Erasmo Chávez, quien identificó su talento para correr y lo motivó a prepararse como mediofondista.
Aunque los recursos económicos de su familia eran limitados, encontraron la manera de que Pedro pudiera trasladarse desde Las Joyas hasta el Parque Deportivo Enrique Fernández Martínez para entrenar después de la escuela.
El esfuerzo pronto rindió frutos. En 2024, cuando todavía era menor de 15 años, participó en los International Children’s Games celebrados en León y ganó la medalla de oro en los mil 500 metros planos.
Aquella victoria marcó un antes y un después. Con la bandera mexicana sobre los hombros y el Himno Nacional de fondo, Pedro descubrió que podía competir al más alto nivel y que quería dedicar su vida al atletismo.
“Siempre soñé con estar en eventos así de grandes y ese día supe que sí podía, que tenía todo para triunfar. Ahorita ya lo estoy cumpliendo y, entre más gano, más quiero”, recuerda.
Desde entonces, cada competencia se convirtió en una oportunidad para superarse. Participó en los Juegos Nacionales de 2024 y en los Nacionales CONADE de 2025 y 2026, donde consolidó su crecimiento como uno de los jóvenes talentos del atletismo mexicano.
Rompe un récord nacional después de 21 años
Uno de sus resultados más destacados llegó en 2026, durante la Olimpiada Nacional, cuando conquistó el oro en los 3 mil metros planos de la categoría Sub-18 con un tiempo de 8 minutos, 33 segundos y 9 centésimas.
Además de ganar el título, rompió una marca nacional que había permanecido vigente durante 21 años.
Dos meses después, volvió a subir a lo más alto del podio en el Campeonato NACAC U18, donde se coronó campeón de los 3 mil metros con un registro de 8:35.37. La competencia reunió a corredores juveniles de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe, y Pedro también estableció un nuevo récord del evento.
Estos resultados respaldaron su convocatoria para competir en Dakar, donde tendrá la oportunidad de medirse con atletas de distintos países.
Pero el camino no siempre ha sido sencillo. Pedro ha enfrentado dificultades económicas e incluso problemas con su calzado deportivo antes de algunas competencias. En los Nacionales CONADE de 2025, por ejemplo, tuvo que resolver una situación relacionada con la autorización de sus spikes, los zapatos especiales que utilizan los corredores.
Lejos de abandonar, aprendió a concentrarse en sus objetivos.
“Me concentré en lo que quería, que era ganar, y así sucedió”, cuenta sobre aquella experiencia.
Quiere escuchar otra vez el Himno Nacional
En 2025, Pedro tuvo la oportunidad de competir fuera de México en el Campeonato Iberoamericano celebrado en Asunción, Paraguay, donde obtuvo el tercer lugar.
Aunque subió al podio, se quedó con las ganas de escuchar el Himno Nacional como ganador. Ahora, Dakar representa una nueva oportunidad para buscar ese momento.
“En Paraguay no logré que ondeara mi bandera porque quedé tercero, pero en Dakar haré lo mejor para estar en lo más alto y volver a tener esa sensación de escuchar el Himno Nacional y ver mi bandera en lo más alto”, afirma.
El joven sabe que enfrente tendrá competidores de alto nivel, pero también confía en lo que ha conseguido a base de disciplina y constancia.
Para él, la clave no está solamente en ganar, sino en aprender a esperar los resultados y seguir trabajando incluso cuando las cosas no salen como esperaba.
“La clave ha sido la paciencia, porque cuando uno empieza no se dan los resultados. Todo es complicado, pero aprendí a ser paciente y nunca rendirme hasta lograr lo que quiero”, aconseja.
Su siguiente gran meta: Los Ángeles 2028
Aunque primero tiene la mirada puesta en Dakar, Pedro ya sabe cuál es el siguiente sueño que quiere perseguir: llegar a los Juegos Olímpicos de mayores, en Los Ángeles 2028.
La posibilidad de competir en una justa olímpica representa para él una meta ambiciosa, pero cada vez más cercana después de sus resultados nacionales e internacionales.
“Ese es mi sueño, llegar a Los Ángeles. Antes quizás no tenía una mentalidad ganadora, pero ahora sé que puedo; lo he demostrado. ¿Por qué no pensar que sí puedo lograrlo? En eso voy a trabajar después de Dakar”, expresa.
Su historia también es un mensaje para otros jóvenes que enfrentan dificultades para practicar un deporte o alcanzar una meta. Pedro reconoce que el apoyo de su familia ha sido fundamental para continuar, incluso cuando los recursos no eran suficientes.
Por eso, su consejo para quienes desean seguir sus pasos es sencillo: tener paciencia, entrenar con disciplina y no rendirse ante los primeros obstáculos.
“Y así como yo pude, muchos pueden. Nunca se den por vencidos, tengan paciencia y hagan el deporte que les gusta, con disciplina y ganas de triunfar”.
El 8 de noviembre, cuando Pedro Jaramillo se coloque en la línea de salida de los 3 mil metros planos en Dakar, no llevará solamente la ilusión de conseguir una medalla. También representará el esfuerzo de su familia, los kilómetros recorridos desde Las Joyas y la determinación de un joven que cambió los tachones de futbol por los spikes para perseguir una meta mucho más grande.
De León a Senegal, Pedro está listo para correr por México y demostrar que los grandes sueños también pueden comenzar en una colonia, después de clases y con la voluntad de nunca dejar de avanzar.


