La música pop surcoreana no solo está conquistando escenarios, también está tocando las puertas del poder en México. La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó que este miércoles 6 de mayo sostendrá un encuentro con la famosa banda BTS en pleno corazón del país: Palacio Nacional.
Un encuentro inédito en Palacio Nacional
Durante su conferencia matutina, la mandataria detalló que la reunión se llevará a cabo alrededor de las 5:00 de la tarde, con apoyo de la secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza.
Sheinbaum destacó la relevancia del grupo surcoreano, especialmente entre las y los jóvenes mexicanos, quienes han convertido a BTS en un fenómeno musical y cultural. Subrayó que sus canciones transmiten mensajes de amor, amistad y paz, lo que ha fortalecido su conexión con el público.
México quiere más BTS
La presidenta también recordó que previamente envió una carta al mandatario de Corea del Sur, Yoon Suk-yeol, para solicitar más fechas de conciertos en México, ante la alta demanda.
“Las y los jóvenes están muy tristes porque son muy pocos conciertos”, expresó, al tiempo que pidió facilitar el contacto con los productores del grupo. La respuesta, aseguró, fue positiva: el gobierno surcoreano analizará la posibilidad de ampliar la agenda de presentaciones en el país.
Incluso, Sheinbaum adelantó que se contempla abrir un espacio en los balcones de Palacio Nacional para que los integrantes de BTS puedan saludar a sus fans, en un gesto simbólico de amistad entre ambas naciones.
La visita de BTS no solo genera emoción, también representa un impulso económico importante para la Ciudad de México.
Los conciertos programados para el 7, 9 y 10 de mayo en el Estadio GNP Seguros atraerán a miles de asistentes nacionales e internacionales, dejando una derrama económica que supera el millón de pesos, beneficiando sectores como el turismo, la hotelería y el comercio local.
Un fenómeno que va más allá de la música
La presencia de BTS en México confirma el alcance global del K-pop y su influencia cultural. Pero también abre la puerta a algo más: un intercambio simbólico entre países, donde la música se convierte en puente de amistad.
Mientras tanto, miles de fans ya cuentan las horas para ver de cerca a sus ídolos, ya sea en concierto… o incluso, desde un balcón histórico en el corazón del país.

