Nadia y Rosa, en los polos de las condiciones de vida tuvieron un mismo fin temprano y trágico: con seis años de diferencia ambas fueron asesinadas un ‘8M’, el ‘Día Internacional de las Mujeres.’
Nadia, de 23 años de edad, era una estudiante de la licenciatura en Relaciones Internacionales en la Universidad Iberoamericana de León.
Rosa, de 29 años, una madre soltera que labraba la tierra con sus padres en la comunidad de San Agustín del Mirasol, al sur del municipio.
Las dos sucumbieron ante la violencia feminicida incontenible en el estado de Guanajuato.
En memoria de Nadia se reclama justicia cada año en marcha de miles de gargantas de mujeres indignadas.
A los pocos días la muerte de Rosa se desdibuja en la ira efímera de las páginas de la ‘nota roja’ incesante, abrumadora.
Aquel 2020, a mitad de la jornada en el estado de Guanajuato trascendía a susurros la noticia de la muerte de Nadia, estudiante de la licenciatura en Relaciones Internacionales en la Ibero León, acribillada a tiros en su auto en Salamanca. Regresaba a su hogar luego de llevar a una amiga después de una fiesta. Murió al amanecer del ocho de marzo, el ‘Día Internacional de la Mujer.’
ALUMNI IBERO, ese mismo domingo a las 17:20 horas, precisamente al arribo de la marcha a la plaza principal de León-, exigía esclarecer la muerte de Nadia -“Esperamos que este momento sirva para reflexionar lo que como sociedad podemos aportar con el compromiso de hacer más en las acciones que en las palabras.”
Al día siguiente, lunes 9 de marzo, mientras el país dudaba de los alcances de la convocatoria de los colectivos feministas #UnDiaSinNosotras que llamó a la ausencia de las mujeres en los espacios públicos y laborales, los suyos acompañaban el sepelio de la joven universitaria.
En un primer comunicado del rector Felipe Espinosa Torres SJ., la UIA León acusaba que irónicamente el homicidio ocurría el ‘Día Internacional de la Mujer’, en el que “se unen en nuestro país para gritar no más violencia”. Estudiantes y colaboradoras de la UIA estuvieron en la marcha que inauguraba los nuevos modos de la relación de las mujeres con la ciudad.
La Universidad Iberoamericana de León, que llegó a la ciudad de la mano de Jorge Vértiz Campero, SJ., exhibía su duelo. Un moño negro en ‘el cuadro rojo’ dominó largo rato la explanada del campus.
Como escrito en piedra el mensaje que apenas dos días antes de su muerte había escrito Nadia bajo su foto de perfil en las redes sociales. Se imaginaba ‘desaparecida’. –“Si algún día soy yo sepan que jamás me rendí, que pelee hasta mi último aliento…”
“Nos encontramos en vísperas del primer aniversario del crimen con el que le quitaron la vida a nuestra compañera Nadia Verónica Rodríguez Saro Martínez. El tiempo transcurrido solo ha aumentado nuestra indignación porque no se ha sabido aún la verdad sobre su asesinato…”, firmó en 2021 el Rector Alexander Paul Zatyrka Pachecho, S.J., en desplegado. Ahora son seis años.
*Al otro lado de la ciudad y de las condiciones de vida, la tragedia alcanza a una vivienda de la comunidad San Agustín del Mirasol, familiares, amigos y vecinos lloran a Rosa Arcadia Zúñiga Ovalle, de 29 años de edad, encontrada muerta el domingo 8 de marzo de este 2026 en una habitación del motel ‘Cactus’.
En el velorio, frente a su ataúd café sus familiares acusan que fue estrangulada, que un hombre fue detenido allí mismo en el motel. Oyeron que simuló que ella se había ahogado. No, él acomodó su cuerpo en una tina: Rosa tenía marcas de violencia en el cuello.
-“Que se haga justicia y que no lo dejen salir”, clama su familia: Rosa era muy tranquila, trabajaba el campo, sacaba adelante a su hijita de siete años. Era madre soltera. Vivía con sus padres. Su ex pareja, el padre de la niña, se fue a los Estados Unidos hará unos tres años. La niña se quedó en la casa de los abuelos.
‘Diego’, de ahí de la comunidad de ‘Los Ramírez’, se ocupaba como cargador en la Central de Abasto de León, hacía tiempo que se había acercado a Rosa.
Ese domingo ella salió de su casa al mediodía, ya luego les avisaron. La familia tuvo que pedir ayuda económica para pagar el funeral. 17 mil pesos, ¿de dónde?, de a poquito fueron juntando los conocidos y más gente de la comunidad. “Vivimos al día. Lo único que pedimos es apoyo para poder sepultarla”. A media semana se la llevaron al panteón San Nicolás. (*La historia de Rosa se reconstruye a partir de una narración sin firma en ‘Noticias Vespertinas’ del 10 de marzo de 2026)
Como Nadia, Rosa fue asesinada en la conmemoración del ‘Día Internacional de la Mujer’. Del motel avisaron a la policía a las tres y media de la tarde, -a esa hora el ‘bloque negro’ irrumpía bajo las columnas del Arco de la Calzada, al inicio de una marcha que se radicaliza año con año…, porque nada cambia.
EL PROCEDIMNIENTO
En 2020, en estadística del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, SESNSP, en el estado de Guanajuato se cometieron 433 asesinatos a mujeres. Únicamente 20 se reconocieron como ‘feminicidios’.
En este 2026, recuperan los medios, a la efeméride ‘8M’ ya habían matado a once mujeres en León. Apenas cometido el homicidio la fiscalía ‘deshojaba la margarita’ de investigar la muerte de Rosa como un ‘feminicidio’, o no. A la sombra de la larga noche de Carlos Zamarripa, la reclasificación tramposa de los delitos con dimensiones de escándalo persigue a Guanajuato. Además de la incompetencia manifiesta de gendarmes y detectives y fiscales, durante el sexenio pasado fue inexistente la voluntad política necesaria para contener esa violencia asesina.
En el caso de Rosa, si hay un indiciado por el crimen es gracias a los empleados del motel ‘Cactus’. El hombre, ‘Diego’, había intentado salir del lugar ‘como si nada’. Fue retenido por protocolo laboral hasta revisar la habitación. Luego todo fue procedimiento.
Si el aviso fue a las tres y media de la tarde, la parafernalia ministerial concluyó en ese lugar hasta las nueve de la noche. Al paso de los días, los deudos todavía esperaban información oficial sobre la causa de la muerte de Rosa. Nada.
Los peritajes establecieron que fue agredida físicamente antes de su fallecimiento. “Las indagatorias establecieron que el imputado ejerció violencia contra la víctima, provocándole diversas lesiones y posteriormente la privó de la vida”, ilustró, docta, la fiscalía del estado.
El Juez calificó de legal la detención. Consideró que los elementos presentados son suficientes para sustentar la acusación. Dictó auto de vinculación a proceso contra ‘Diego’ por el delito de ‘feminicidio’, bajo prisión preventiva oficiosa. Dos meses para el cierre de la investigación.
Mientras tanto, ávido de reflectores como es, el nuevo fiscal del Guanajuato, Gerardo Vázquez Alatriste ‘reactivó’ cinco años y medio después el caso de Nadia, según anunció el sábado 30 de agosto del pasado 2025.
La buena nueva fue que ¡Ahora sí!, se investigaría como ‘feminicidio’, debido al ‘cambio de normativa’ que les indica “que todo homicidio doloso de una mujer debe ser primero indagado como presunto feminicidio”, -y por fin se habían enterado.
En redes sociales ‘informaron’ que el fiscal se reunió con la madre de Nadia Rodríguez Saro Martínez. “Lo más importante: el Fiscal General asumió el compromiso institucional y personal de llevar este caso hasta su total esclarecimiento.”
Bien, pues de esa grandilocuencia a hoy ya pasaron otros seis meses y…
(A)La Jaula
Una tras otra
A propósito, el señor fiscal se equivoca oootra vez al entregar cuerpos de víctimas a sus deudos. Eficacia de dientes para afuera…
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‘X’: TigresDePapel