Durante 2025, Acámbaro fue uno de los municipios donde más se reflejó el gasto público en acciones concretas: apoyos sociales que llegaron a familias, mejoras en escuelas, obras de agua y drenaje en comunidades rurales y pavimentaciones en colonias que arrastraban rezagos desde hace años.
Con corte a noviembre, el Gobierno del Estado de Guanajuato ejerció más de 118 millones de pesos en el municipio. Al sumar recursos de los tres niveles de gobierno y otras fuentes, la inversión total rebasó los 165 millones de pesos, una cifra relevante para un municipio del sureste del estado.
Apoyos que sí se sienten en casa
Una parte importante del gasto se concentró en programas sociales, principalmente para mujeres, estudiantes, productores y familias con mayores carencias. El programa con mayor alcance fue la Tarjeta Rosa, que en 2025 benefició a 11 mil 268 mujeres de Acámbaro.
En educación, los apoyos también tuvieron volumen:
Más de 600 estudiantes recibieron Becas para la Gente.
Más de 9 mil 500 niñas y niños obtuvieron mochilas y útiles escolares.
A esto se sumaron programas de empleo temporal para cerca de 100 personas, además de proyectos productivos y financiamientos para pequeños negocios. En el campo, más de 100 productores recibieron apoyos para fortalecer la producción y sostener el ingreso familiar.
Obras básicas, no de relumbrón
Más allá de los programas, el año dejó obras de infraestructura básica que atienden problemas cotidianos:
Drenaje sanitario en Obrajuelo, con una inversión superior a 10 millones de pesos.
Planta de tratamiento de aguas residuales en Obrajuelo, cercana a 3.5 millones de pesos, clave para saneamiento y salud pública.
Equipamiento del Bachillerato Bivalente Militarizado, con más de 3.2 millones de pesos.
Pavimentaciones en colonias como San Isidro, Loma Bonita y San Francisco Parácuaro, con más de 2 millones de pesos por obra.
Aulas, bardas y techados en primarias y secundarias, con más de 15 millones de pesos en conjunto.
También hubo recursos para caminos rurales, electrificación, urbanización y espacios comunitarios, tanto en la cabecera municipal como en comunidades alejadas.
Un municipio dentro del tablero regional
Acámbaro no solo recibió inversión local. Forma parte de proyectos regionales, como el mantenimiento de la red estatal de caminos en la zona Celaya–Acámbaro, que impacta en movilidad, comercio y conexión con otros municipios del sureste.
Desde el ámbito estatal se ha planteado que estos recursos buscan equilibrar el desarrollo, llevando inversión a zonas que históricamente quedaron fuera del ritmo del corredor industrial. En esa lógica, Acámbaro es visto como un punto estratégico con potencial productivo y social.
La expectativa, de acuerdo con lo expuesto por autoridades, es que en los próximos años el sureste del estado tenga programas más focalizados, pensados para generar empleo, fortalecer la economía local y mejorar servicios, sin depender únicamente del crecimiento industrial de otras regiones.
La apuesta es clara: que el desarrollo no se concentre solo en unos cuantos municipios y que lugares como Acámbaro tengan condiciones reales para crecer, más allá del discurso.

